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Si la pirámide no fuera inversa y perteneciera a terrenos de lo positivo, para ocupar la cúspide se necesitaria talento político, inteligencia, buena capacidad de interacción, buen trabajo en equipo, un buen equipo, etc.
Pero para ocupar la cúspide de una pirámide inversa las cualidades necesarias son la ductilidad, la maleabilidad y la incondicionalidad. Ocupar un papel meramente representativo sin ninguna aceptación de ideas y proyectos personales. En esta situación hay que apoyar al condicionamiento social y con ello la infracción metódica y programada de cada una de las garantías y derechos existentes.
Es tal vez la razón por la cual mucha gente no se interesa por la política ni siquiera le interesa ocupar cargos de líderes, que tienen los mejores salarios que existen. Al mundo de la política parece gobernarlo la inercia y a la inercia sólo responde el parasitismo., sapos y culebras que brotan de las áreas de maternidad de los hospitales y modelan los perfiles de mediocridad y sedimentación entre la población humana.
La invitación al cambio, a enderezar términos y valores de un sector que por su labor administrativa justifican todo un iceberg de negatividad, está aquí. LA razón de autorepresentarnos políticamente no es para tirar el municipio al caos, sino para modificar la negatividad imperante que queda oculta, al margen de las políticas de transparencia, negatividad que el gobierno no puede negar con argumentos y razones. Sólo puede responder con ejecuciones, despojo, encarcelamiento, discriminación y sectarismo.
Muera la pederastia laboral!
Mueran las partidocracias!
Viva la democracia directa!!!

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