LA TOTALIDAD SOCIAL COMO UNIDAD COMPLEJA
JAIME OSORIO
AGUEDA BAUTISTA HERNANDEZ
12 DE NOVIEMBRE DEL 2007
UAM-X
TID-09D
En el autor en su lectura nos dice:
1 las reglas del conocimiento de las ciencias sociales son idénticas a las de las ciencias naturales: se trata de alcanzar las regularidades, “naturales” e “inmutables”, que rigen la vida social.
2 De allí la idea de hacer de la sociología una” física” social.
Weber considera que las vías para conocer de las ciencias histórico- sociales son específicas, diferentes a las de las ciencias naturales. Conviene tener presente que la propuesta weberiana de conocimiento busca una solución a aquel problema teniendo enfrente tres grandes rivales: el historicismo alemán, por un lado, y el positivismo y la filosofía especulativa por otro. Frente al primero, que desecha la idea de hacer de la ciencia una búsqueda de tendencias generales, ante la creatividad inagotable de la vida y lo irrepetible de los hechos históricos, Weber opone la necesidad de establecer legalidades de las regularidades sociales y así construir explicaciones causales.
Marx busca establecer las regularidades que expliquen la vida social, pero considera esas regularidades como una “construcción social”, por lo cual entiende que son creadas por los hombres, al igual que las sociedades, que son históricas, mutables con el tiempo y, lo más importante, posibles de ser transformadas por la acción humana, en contra de la idea positivista de la existencia de leyes naturales
e inmutables.
Si bien Marx y Weber sintetizan en sus proyectos cognoscitivos lo ideográfico y lo nomotético, estos conocimientos tienen en ambos un papel diferenciado.
Para Weber se trata de alcanzar el conocimiento de regularidades probables, comprensibles por sus motivos y el sentido de sus actores. Ésta es la clave de la explicación comprensiva, la tarea distintiva, de las ciencias socio-históricas.
En resumen, la totalidad es una unidad compleja que rechaza por igual “la explicación del todo a las propiedades de las partes conocidas aisladamente”, así como las explicaciones que reducen “las propiedades de las partes a las propiedades del todo, concebido igualmente en aislado”.45 Su conocimiento hace suya la afirmaciónde Pascal: “Tengo por imposible conocer las partes sin conocer el todo, y también conocer el todo sin conocer cada una de las partes”.
El camino del conocimiento arranca de la totalidad, tal como es percibida por nuestros sentidos y por las categorías con las cuales miramos la realidad social. De allí se pasa a un proceso de separación de elementos con el fin de determinar su papel en la organización y dinámica de la realidad social, para, una vez alcanzado este estadio, reconstruir la totalidad, pero ahora como una unidad interpretada y explicada.
La totalidad social como unidad compleja
Jaime Osorio
Janet Martínez López
14 de noviembre del 2007
tid09d
Las reglas del conocimiento de las ciencias sociales, son iguales a las de las ciencias naturales, ambas intentan alcanzar las regularidades naturales e inmutables que rigen la vida social.
Estas posturas son rechazadas por Max weber y callos Marx.
Weber opone la nescecidad de establecer legalidades de las regularidades sociales y así miso construir explicaciones causales.
Otro autor llamado Dilthey, menciona que las ciencias histórico sociales son “interpretables” esto quiere decir que permiten alcanzar el sentido de las acciones, pero weber se aparta de estas posturas el no busca alcanzar una comprensión basándose en la experiencia vivida sino con base en un conocimiento racional del mundo humano creando métodos metodológicos para captar el sentido de la acción.
Las ciencias sociales devén ser nomotéticas, como postula el positivismo o devén quedarse atrapadas en la individualita, renunciando a explicaciones generales como postula el historicismo.
De la ley no podemos llegar al acontecimiento individual, así como del acontecimiento individual no podeos legar a determinaciones de las leyes generales.
en materia del conociendo se trata entonces de alcanzar las niforidades de los procesos histórico-sociales, a fin de formularlos como reglas generales del devenir, y así lograr la explicación de fenómenos en su individualidad.
Sin embargo Marx busca establecer las regularidades que explique la vida social pero considerando las regularidades como una construcción social.
Por esto mismo extiende que esas irregularidades son creadas por el hombre al igual que por las sociedades, que estas son históricas y con el tiempo van teniendo mutaciones y con el tiempo, tal vez posibles de ser transformadas.
Totalidad y conocimiento
Por totalidad se entiende la suma de todos los fenómenos y acontecimientos.
Las ciencias sociales deben caminar hacia la cuantifaccion matemática y estadística, de hacer de la economía matemática un modelo que se debe seguir así como las teorías de elección racional, la totalita es una unidad jerarquizada y estructurada.
Mientras se considera la totalidad como un todo estructurado, (en contra de totalidad desorganizada) jerarquiza, esto quiere decir estar mejor preparados para comprender la propia totalidad.
La totalidad es una unidad compleja que recházala explicación del todo a las propiedades de las partes conocidas aisladamente, así como las explicaciones que reducen las propiedades de las partes a la propiedades del todo concebido igualmente en aislado.
La totalidad social como unidad compleja Jaime Osorio Daniela Altamirano Rosas2007-11-10UAM-XTIDTI09D
Para conocer bien las ciencias sociales hay que saber y conocer las reglas que rigen la
vida social. Weber dice que esta vía es diferente a las ciencias naturales, es mas
específica, solo teniendo por límites el positivismo y las tendencias generales. Weber
sugiere no perder el interés por lo particular y tambien buscar lo general. El untiliza una
manera de llegar al conocimiento mediante metodos específicos. de modo que uno puede
decir que sabe de un tema cuando lo asimilas y lo puedes explicar.
Las ciencias sociales se estudian de diferente manera a las naturales debido a que en
la primera, el objeto de estudio es el entorno del hombre, por lo que se estudia
internamente y en las ciencias naturales, el objeto de estudio es un elemento observado
desde afuera. La cantidad de fenómenos, sujetos y objetos es tan grande, que según
Popper, "La realidad no tiene límites", asi que es poco recomendable intentar conocerlo
todo.
Marx propone interpretar la realidad, propuesta que, con el empirismo comete un error al
basarse solo en la observación. Las teorías y la observación estan relacionadas de
manera que la observación viene de la teoría y no al reves. Las teorías se basan en
investigación que es mes específica que la observación. Al hablar de un todo, se dice
que este todo no se puede conocer por completo al ser una union muy extensa de
partes que lo componen y que se relacionana entre si.
Angelina Ortiz Breña
14/Nov/07
TID
Grupo: TI-09D
Qué y cómo conocer en ciencias sociales
Si bien reconoce que existen diferencias de objeto entre ciencias naturales y ciencias sociales, el positivismo comteano plantea en loshechos una línea de continuidad en materia de conocimiento, en tanto, de acuerdo con “la perspectiva de la época, la sociedad y las instituciones sociales se consideraban como parte de un universo natural, único y regido por leyes”. Por lo tanto, las reglas del conocimiento de las ciencias sociales son idénticas a las de las ciencias naturales: se trata de alcanzar las regularidades, “naturales” e “inmutables”, que rigen la vida social. De allí la idea de hacer de la sociología una “física” social.
El investigador social forma parte del objeto que estudia, la sociedad, lo que plantea una diferencia con el investigador de ciencias naturales, para el cual el objeto de estudio es externo. La relación entre lo general y lo particular se ha presentado como opciones irreconciliables en muchos momentos de la historia de las ciencias sociales: “De la ley no podemos llegar por deducción al acontecimiento individual, así como del acontecimiento no podemos llegar a la determinación de leyes generales”. Así, “ley y acontecimiento permanecen como últimas e inconmensurables grandezas de nuestra prepresentación del mundo”. En materia de conocimiento se trata entonces de alcanzar las uniformidades de los procesos histórico-sociales, a fin de formularlos como “reglas generales del devenir” y así “lograr la explicación de los fenómenos en su individualidad”. Lo general y lo particular constituyen, por tanto, momentos en el proceso de aprehensión de la realidad.
Weber, Popper y Marx: visiones sobre la totalidad y el conocimiento
Weber se aproxima en este terreno al historicismo alemán, para el cual “es necesario renunciar desde el principio a toda pretensión totalizadora, al intento de abrazar en un único movimiento total de la realidad entera”.
Una pretensión de esta naturaleza sería propia de la filosofía de la historia, tipo hegeliana, y se ubicaría en la especulación y en la metafísica, pero no en las ciencias histórico-sociales. Por ello, “con Weber nos instalamos explícitamente en la dimensión de lo fragmentario, de lo parcial, de lo finito”, afirma Rabotnikof. Karl Popper comparte esta perspectiva. Su rechazo a la propuesta de una totalidad posible de ser conocida se apoya en la visión de una realidad sin límites.
Por ello, “si queremos estudiar una cosa, nos vemos obligados a seleccionar ciertos aspectos de ella. No nos es posible observar o describir un trozo entero del mundo o un trozo de la naturaleza”. Totalidades así concebidas “no pueden nunca ser objeto de ninguna actividad científica”
Al igual que Weber, Marx también discute con la filosofía de la historia en cuanto a sus formulaciones metafísicas y especulativas sobre la totalidad. Por ello, señala que “en Hegel la dialéctica anda de cabeza. Es preciso ponerla sobre sus pies para descubrir el grano racional encubierto bajo la corteza mística
La propuesta marxista de interpretar la totalidad enfrenta lo que considera un error doble: el del empirismo, que cree conocer formulando leyes generales sobre simples regularidades observadas, y en las que las teorías resultarían por simple inducción, y el de la filosofía especulativa que explica el devenir de la humanidad a partir de cómo los hombres se ven a sí mismos.
Popper argumenta en este sentido cuando indica que “las teorías no son el resultado de descubrimientos ‘debidos a la observación’, pues la misma observación está guiada por la teoría”. Con esto toma distancia del empirismo que formula el método inductivo como el camino de la ciencia. “La inducción, es decir, la inferencia basada en muchas observaciones –señala– es un mito”. Y agrega que “el procedimiento real de la ciencia consiste en trabajar con conjeturas: en saltar a conclusiones, a menudo, después de una solo observación”
De la totalidad y las partes
La totalidad es más que la suma de las partes
Mientras se considera la totalidad como un todo estructurado (en contra de la idea de totalidad desorganizada) y jerarquizada (en contra de la idea de totalidad indiferenciada), estaremos mejor armados para comprender no sólo la propia totalidad, recreada de manera permanente en su dimensión histórica y espacial, sino también sus elementos constitutivos. Porque “el conocimiento de los fragmentos estudiados sucesivamente, cada uno de por sí, no dará jamás el del conjunto, no dará siquiera el de los fragmentos”.
La totalidad como unidad compleja
“El pensamiento simplificante es incapaz de concebir la conjunción del uno y lo múltiple (unitas multiplex)”, señala Morin. Y agrega que este pensamiento “o unifica abstractamente anulando la diversidad o, por el contrario, yuxtapone la diversidad sin concebir la unidad”. De manera sucinta, aquí se encuentra planteado uno de los problemas más serios de las ciencias sociales: cómo hacer análisis globales, análisis de la totalidad social, sin aplastar la unidades menores,
lo micro, lo regional, lo local, los individuos. Pero, a su vez, cómo considerar estos elementos en el análisis, reconstruyendo además la unidad de lo diverso, el mapa en el que la dispersión alcanzasentido.
Las dificultades de integrar teórica y metodológicamente estos elementos implican en las ciencias sociales dos modalidades de reduccionismos (o de “pensamiento simplificante”, al decir de Morin): una, que asume un sesgo holístico y globalizador, un tipo de pensamiento “que no ve más que el todo”.
La totalidad en la investigación y en la exposición El camino del conocimiento arranca de la totalidad, tal como es percibida por nuestros sentidos y por las categorías con las cuales miramos la realidad social. De allí se pasa a un proceso de separación de elementos con el fin de determinar su papel en la organización y dinámica de la realidad social, para, una vez alcanzado este estadio, reconstruir la totalidad, pero ahora como una unidad interpretada y explicada.
Conocimiento y Sociedad
Osorio, Jaime
Eva Elvira García Villar
12/Noviembre/2007
Grupo: TI09D
La Totalidad social como unidad compleja
La lectura de Osorio nos habla de las ciencias sociales, comenzando con:
1.- Qué y cómo conocer en ciencias sociales.
Aunque hoy en día existen diferencias de objeto entre ciencias naturales y ciencias sociales el positivismo plantea en los hechos una línea de continuidad en materia de conocimiento, en tanto, de acuerdo con la perspectiva de la época, la sociedad y las instituciones sociales se consideraban como parte de un universo natural, único y regido por leyes.
Por lo tanto, las reglas del conocimiento de las ciencias sociales son idénticas a la de las ciencias naturales, es decir se trata de alcanzar las regularidades, naturales e inmutables que rigen la vida social; de allí nace la idea de hacer de la sociología una física social, dicha postura es rechazada por Carlos Marx y Weber.
Weber menciona que las ciencias histórico sociales, en tanto se ocupan de procesos humanos, son interpretables, esto es, permiten alcanzar el sentido de las acciones, con lo cual ofrecen un plus respecto a las ciencias naturales.
En el planteamiento weberiano las ciencias naturales y las histórico-sociales no se distinguen entre sí por la presencia o ausencia del saber nomológico, sino por la diversa función de este saber en unas y otras: “lo que en las primeras es el término de la investigación en las segundas, en cambio es un momento provisional de ella”
2.- Weber, Popper y Marx: visiones sobre la totalidad y el conocimiento.
Por totalidad se entiende: suma de todos los fenómenos y acontecimientos.
Conocer por lo tanto, no es poder explicarlo todo ni aprehenderlo todo, ya que el conocimiento se encuentra limitado ante una realidad sin límites que se recrea día tras día. Conocer es un esfuerzo que se encamina a desentrañar aquellos elementos que estructura y organizan la realidad social, por lo tanto es necesario distinguir entre totalidad y completud.
La totalidad es lo que organiza una realidad infinita. El conocimiento puede, por tanto, formular una explicación de la totalidad, pero nunca alcanzará la completud.
Marx considera posible una explicación de la totalidad social, y expresa que es un estadio determinado del desarrollo de las ciencias, puede tener mayor validez que otras. Si es posible una propuesta explicativa de la totalidad social, si la totalidad no es indiferenciada, sino estructurada y jerarquizada, esto implica reconocer que hay explicaciones que dan cuenta de más procesos de la totalidad social.
Popper argumenta que las teorías no son el resultado de descubrimientos debido a la observación, pues la misma observación esta guiada por la teoría.
3.- De la totalidad y las partes.
La totalidad es una unidad de partes integradas e interrelacionadas.
La reconstrucción de la totalidad ordena el conocimiento de las partes, pero nunca resuelva ni nos absuelve de la necesidad del conocimiento de éstas. Mas aún, inscritas en una relación dentro de una totalidad, las partes muchas veces deben restringir a su accionar a la lógica general.
En sí, la totalidad es una unidad compleja que rechaza por igual, la explicación del todo a las propiedades de las partes conocidas aisladamente, así como las explicaciones que reducen las propiedades de las partes a las propiedades del todo, concebido igualmente en aislado.
4.- La totalidad como unidad compleja.
Uno de los problemas más grandes de las ciencias sociales es cómo hacer análisis globales, análisis de la totalidad social, sin aplastar las unidades menores, lo micro, lo regional, lo local, los individuos. Pero a su vez, cómo considerar estos elementos en el análisis, reconstruyendo además la unidad de lo diverso.
Las dificultades de integrar teórica y metodológicamente estos elementos implican en las ciencias sociales dos modalidades de reduccionismos: una, que asume un sesgo holístico y globalizador, un tipo de pensamiento que no ve mas que el todo.
El análisis de be de ser capaz de explicar el todo, debe ayudarnos a comprender la totalidad. Esta es una de las exigencias más recurrentes del análisis social: los enfoques holísticos son presentados como una meta que se debe alcanzar. Pero no todo análisis holístico nos conduce a buenos resultados.
La idead de unidad compleja va a tomar densidad si presentimos que no podemos reducir el todo a las partes, ni las partes al todo, ni lo uno a lo múltiple, no lo múltiple a lo uno, sino que es preciso que intentemos concebir juntas, de forma a la vez complementarias y antagonistas, las nociones de todo y de partes, de uno y de diverso.
5.- La totalidad en la investigación y en la exposición.
El camino del conocimiento arranca de la totalidad, tal como es percibida por nuestros sentidos y por las categorías con las cuales miramos la realidad social.
De allí se pasa a un proceso de separación y dinámica de la realidad social. Par, una vez alcanzado este estadio, reconstruir la totalidad, pero ahora como una unidad interpretada y explicada.
Johanan Enrique Cinco Rodríguez
12 de noviembre de 2007
TI09D
Si bien reconoce que existen diferencias de objeto entre ciencias naturales
y ciencias sociales, el positivismo comteano plantea en los
hechos una línea de continuidad en materia de conocimiento, en tanto,
de acuerdo con “la perspectiva de la época, la sociedad y las instituciones
sociales se consideraban como parte de un universo natural,
único y regido por leyes”.1 Por lo tanto, las reglas del conocimiento
de las ciencias sociales son idénticas a las de las ciencias naturales: se
trata de alcanzar las regularidades, “naturales” e “inmutables”, que
rigen la vida social.2 De allí la idea de hacer de la sociología una
“física” social.
La relación entre lo general y lo particular se ha presentado como
opciones irreconciliables en muchos momentos de la historia de las
ciencias sociales: “De la ley no podemos llegar por deducción al acontecimiento
individual, así como del acontecimiento no podemos llegar
a la determinación de leyes generales”.8 Así, “ley y acontecimiento
permanecen como últimas e inconmensurables grandezas de nuestra
representación del mundo”.
En materia de conocimiento se trata entonces de alcanzar las uniformidades
de los procesos histórico-sociales, a fin de formularlos como
“reglas generales del devenir” y así “lograr la explicación de los fenómenos
en su individualidad”.12 Lo general y lo particular constituyen,
por tanto, momentos en el proceso de aprehensión de la realidad.
Si por totalidad entendemos la suma de todos los fenómenos y acontecimientos,
con lo cual es asimilada a la de completud, esto supone de entrada
desechar la posibilidad de conocerla. Frente a una realidad infinita,
el conocimiento siempre se enfrenta a limitaciones, ya que no existe
conocimiento capaz de abarcarlo todo. “Cualquier conocimiento conceptual
de la realidad infinita por la mente humana finita –señala Weber–
descansa en el supuesto tácito de que sólo una parte finita de esta realidad
constituye el objeto de la investigación científica, parte que debe
ser la única ‘esencial’ en el sentido de que ‘merece ser conocida’”.
Pero esta afirmación es el primer peldaño en la comprensión de los
problemas heurísticos que ofrece la noción de totalidad.
Mientras se considera la totalidad como un todo estructurado (en
contra de la idea de totalidad desorganizada) y jerarquizada (en contra
de la idea de totalidad indiferenciada), estaremos mejor armados para
comprender no sólo la propia totalidad, recreada de manera permanente
en su dimensión histórica y espacial, sino también sus elementos
constitutivos. Porque “el conocimiento de los fragmentos estudiados
sucesivamente, cada uno de por sí, no dará jamás el del conjunto,
no dará siquiera el de los fragmentos”.
La reconstrucción de la totalidad ordena el conocimiento de las
partes, pero nunca resuelve ni nos absuelve de la necesidad del conocimiento
de éstas.
En resumen, la totalidad es una unidad compleja que rechaza
por igual “la explicación del todo a las propiedades de las partes
conocidas aisladamente”, así como las explicaciones que reducen
“las propiedades de las partes a las propiedades del todo, concebido
igualmente en aislado”.
Aceptar la totalidad como unidad compleja implica concebirla como
una unidad contradictoria, que organiza y desorganiza, que ordena
y desordena. Hay órdenes que terminan desordenando y desórdenes
que terminan ordenando. Las revoluciones sociales son el mejor
ejemplo de esta paradoja. Pero son ejemplos extremos. La totalidad
social se organiza de manera cotidiana en estas tensiones.
El camino del conocimiento arranca de la totalidad, tal como es
percibida por nuestros sentidos y por las categorías con las cuales
miramos la realidad social. De allí se pasa a un proceso de separación
de elementos con el fin de determinar su papel en la organización
y dinámica de la realidad social, para, una vez alcanzado este
estadio, reconstruir la totalidad, pero ahora como una unidad interpretada
y explicada.
Marlen Sandoval cruz
07-11-2007
Tid
UAM-x
Ti09d
¿Que y como conocer las ciencias sociales?
Las reglas del conocimiento de las ciencias sociales son idénticas a las de las ciencias naturales: se trata de alcanzar las regularidades, naturales e inmutables que rigen la vida social.
Esta postura es rechazada por Max Weber y Carlos Marx; weber considera que las vías para conocer de las ciencias históricas-sociales son especificas, diferentes a las de las ciencias naturales, busaca una solución a aquel problema teniendo enfrente tres grandes rivales: el historicismo alemán, por untado, y el positivismo y la filosofía