|
Y nadie opina de Iván Thays. Por qué? Acaso nadie lo conoce?...
Como nadie ha dejado un comentario, seré yo quien lo haga.
Desde du programa no muy auspiciado en el canal 7 (Vano Oficio), Iván Thays, escritor joven en cuanto a la literatura, mas no a su edad, se ha vuelto en el precursor de la generación de los abundantes escritores jóvenes que maravillosamente están apareciendo.
Aún se mantiene en silencio. No ha publicado algo nuevo. Sin embargo las novelas ( Escena de caza, El viaje interior, La disciplina de la vanidad) y su libro de cuentos (Las fotografías de Francis Farmer), lo han situado en un buen lugar en los últimos 10 a 15 años. Muy distinto a su generación ( Jaime Bayly, Sergio Galarza, Raúl Tola, Oscar Malca, entre otros), este escritor ha sabido mantenerse al lado de los temas marginales que abundaban en esa época.
El amor en la literatura de Thays, es el tema principal en sus obras. No es un amor brusco, tosco, austero que llega al fastidio. Muy por el contrario, es limpio, diáfano y experimental. Digo experimental para que ustedes, lectores, sepan a qué me refiero cuando leen un libro suyo.
Pero bueno, sin querer he hablado más de él que su compromiso por los jóvenes. No me equivoco en compararlo con Oswaldo Reynoso (Los inocentes, En octubre no hay milagros, Los ennucos inmortales y otras obras). Thays se ha vuelto en una ayuda, en un apoyo, y a veces en un molesto crítico (cosa que no es malo, sino la manera adecuada más perfecta).
Pienso que este joven escritor será muy recordado por su dedicada confianza para con la literatura y para con los jóvenes. Yo de aquí le mando mis fraternales saludos. Me ha ayudado y lo seguirá haciendo. Cómo? pues vía e-mail o en cafés literarios. Si uno de ustedes quiere su correo electrónico, pues sólo pídanmelo...
(Thays en la foto)
Jesus.
|