La estornela vuelve a reinar a orillas del Ulla, en A Ínsua
16.08.2008 Veinte equipos participaron en el torneo de A Ponte ·· La localidad padronesa tiene hoy un nuevo atractivo: las cucañas
 |
Uno de los participantes en el campeonato de A Ponte lanzando la estornela en el campo de A Ínsua
|
A Ponte existe. No hay lugar a dudas, y quienes a diario residen en este núcleo padronés, orgullosos de ser la mayoría descendientes de aquellos rudos marineros que siguiendo la estela del Ulla llegaron al mar haciendo de este medio de vida su sustento, proclaman bien alto -pero no más fuerte- su existencia.
Siguiendo también fieles a la tradición festiva, los lugareños del margen derecho del río Ulla, el último núcleo poblacional perteneciente a la provincia de A Coruña antes de cruzar el puente interprovincial del río Ulla, abrieron el apetito festivo con una traca de fuegos pirotécnicos y una degustación de mejillones gratuitos, con pan de maíz y vino de barrantes el pasado jueves por la noche.
Y ayer, la comisión, con puntualidad británica, iniciaba a las once de la mañana, en el campo de A Ínsua, a orillas del río Ulla, el campeonato de estornela (o billarda para otros), un juego popular con mucha fama en la comarca pero cuyo torneo no se celebraba en A Ponte desde hace veinticinco años. Allí se dieron cita experimentados jugadores (alguno proclamado campeón hace ya un cuarto de siglo), probadores de fortuna y savia nueva que con ojos estupefactos, sentados en los mullidos asientos del campo (hierba recién cortada) al calor de los tímidos rayos de sol de la mañana, no se perdían ni un solo movimiento de quienes, palo en mano, lanzaban la estornela en busca de los primeros puestos.
Veinte fueron los equipos que reunió este recuperado campeonato popular. Cada grupo estaba compuesto por tres jugadores, y el campo se dividía en dos canchas, con sendas madres, para agilizar las partidas y proclamar las eliminatorias. Lo cierto es que para una profana en la materia, la estornela resultó algo parada e incomprensible. Pero las reglas estaban claras: cada jugador tiene tres intentos de lanzamiento (según la norma de ayer en A Ponte) y debe lanzar la billarda (el palo más pequeño) lo más lejos posible. Al final de las tiradas el jugador tenía que calcular la distancia, en palos, que hay desde el punto de inicio (o madre) hasta donde estaba la billarda -o estornela- caída. Si acertaba en las medidas, seguía jugando y, si no, los puntos pasaban al otro equipo, quien comenzaba una nueva tirada. ¿Quién gana la partida? Está claro: el equipo que más puntos haya sumado. Pero como en todo juego popular, estas reglas están sujetas a variaciones de la zona donde se juegue.
Al otro lado del puente (el de piedra sobre la N-550) los más pequeños disfrutaban del Show de los Payasos, y los mayores lo harían después con Sabrosito. Tras llenar los estómagos y reposar los manjares, solteros y casados se enzarzaban en un partido de fútbol, para refrescarse después en la fiesta de la espuma. Como al inicio de la sesión vermú no se había decantado aún el ganador de la estornela, las semifinales y finales se retomaban tras el partido y continuaban al cierre de esta edición.
Hoy, A Ponte tiene una nueva cita con la tradición zonal: las cucañas del Ulla (18.00 horas), que reúnen año tras año a cientos de personas a ambas orillas del Ulla (la coruñesa y la pontevedresa) y que aspiran a convertirse en fiesta de interés turístico.
El Correo Gallego 16/08/08
|