|
“El sistema educativo de México para el siglo XXI”
Hugo Aboites Aguilar
Johanan Enrique Cinco Rodríguez
11 de noviembre de 2007
TID
TI09D
La primera parte de la lectura muestra en resumen la manera concreta como la SEP contempla la presente situación educativa del país y la manera como
plantea que debe ser en las próximas décadas.
La primera columna señala las categorías ocupacionales que se
utilizan para agrupar la PEA, desde gerentes hasta obreros. La segunda
columna muestra los niveles educativos que se supone deben
corresponder a cada una de esas categorías.
Las Políticas concretas
De igual importancia que la meta educativa que la SEP se plantea,
son las medidas concretas que ésta ha venido tomando para alcanzarla:
1) política restrictiva para la formación de profesionales y 2)
política de impulso a la generación de cuadros técnicos.
Respecto al primer punto, conviene aclarar antes que nada cuál
es la situación del país en relación con el parámetro que asume la
SEP. Como se recordará, un punto de referencia utilizado por la SEP
era que el 10 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA)
debía tener estudios superiores. Si se tiene en cuenta que la actual
PEA en México está constituida por cerca de 36 millones de personas,
incluyendo aquellos en la economía formal e informal, esto significa
que el número de profesionales requerido es de 3.6 millones.
Pero, ¿cuántos egresados de la educación superior hay ya en el
país? Según un detallado análisis de los datos del Censo Nacional de
Población 1990, en esa fecha había en México 2.2 millones de personas
con estudios universitarios completos (incluyendo aquellos con
posgrado) (Suárez: 1995:76). Por otro lado, se estimaba que entre 1990
y el año 2000 habrían egresado otros 1.5 millones de la educación
superior (Muñoz Izquierdo: 1997:120-122). Lo que significa que en
este momento de comienzo de siglo deben existir alrededor de 3.7
millones de personas con cuatro años o más de estudios superiores
en el país.
Estas cifras parecerían indicar que México ya ha llegado al número
de cuadros profesionales que según la SEP requiere para su
desarrollo. Pero hay otros factores que deben tenerse en cuenta y
que matizan la política restrictiva. Algunos de ellos:
1) Muchos de los hasta ahora egresados (se estima que más de
un 50 por ciento) no han obtenido el título. Por lo tanto, en las
primeras décadas del nuevo siglo deberán egresar casi 2 millones
(1.9 millones) más de personas de la educación superior
tituladas.5
2) La SEP no descarta un moderado incremento absoluto (e incluso
relativo) de las necesidades de personal con estudios superiores
debido a la progresiva ampliación de la fuerza de trabajo e
incluso a un aumento de la proporción como resultado de una
creciente sofisticación de la economía.
3) El Estado no puede renunciar a su discurso en torno a la promesa
educativa y no puede tampoco dejar de estar sujeto a las presiones
sociales de quienes buscan ingresar a la educación superior,
por lo que un segmento de la oferta, mínimo si se quiere,
tendrá que responder también a este factor.
4) la política educativa se construye en el nuevo contexto de libre
comercio educativo (Tratado de Libre Comercio6) que supone
abrir paso al desarollo de un proceso de ampliación de los servicios
privados de educación y, en términos generales, a la
privatización de la educación.
Estos factores traen como consecuencia que el Estado seguirá impulsando
restricción y “tecnificación” de la educación media superior y
superior públicas, pero ahora promoverá y atenderá también el crecimiento
de la educación privada.
Restricción y privatización de la matrícula
para la formación de profesionales
La privatización consiste de fondo en una modificación sustancial
de las relaciones entre el Estado y los individuos y las relaciones de
los individuos y clases al interior de la sociedad y en torno a la educación.
Esto puede expresarse tanto mediante el cobro de cuotas por
inscripción y servicios, es decir, mediante la comercialización creciente
de la educación, como mediante la apropiación que hace un
sector o clase social de la orientación del proceso educativo (incluyendo
la generación del conocimiento), como la delegación en manos
privadas de la responsabilidad de educar e incluso como el otorgamiento
de una parte de la conducción misma de la educación
pública.
La privatización puede también verse como un proceso que se
genera a partir del abandono del Estado de su responsabilidad frente a la educación.
La lectura trata de hacernos ver hacia que rumbo va la educación en México, en parte llega a ser un tanto pesada por que trae muchos datos fuertes y estadísticas, pero el propósito de esta lectura es muy importante.
|