Compañeros:
Leyendo este articulo de la pagina de ETUN : “ACLARACIONES SOBRE EL REENCASILLAMIENTO: PIRÁMIDE SALARIAL Y TIPIFICADOR DE FUNCIONES” que surge como respuesta al correo de una compañera, con un planteo muy interesante, por cierto, me planteo:
Þ Comparto plenamente el análisis de que Fatun y los sindicatos que le responden están ansiosos por terminar rapidamente el reencasillamiento para estimar y negociar el monto de dinero que se requiere para terminar de “armar” el paquete del CCT con el CIN y el Ministerio. Y de paso cañazo, acomodar los burócratas a los suyos, la patronal los de ellos, y ligar la FATUN la “cuota solidaria” de los no afiliados. El gobierno ya que está cierra el paquete de la “paz social” justo antes de las elecciones.
Þ También comparto obviamente que haber fijado una pirámide de cargos por universidad de antemano, sin diagnóstico previo sobre funciones y necesidades, responde a una necesidad de la patronal – Ministerio - de reducir el monto que financie este “acuerdo” y a la ambición de perpetuarse y lucrar de nuestros “dirigentes” y no a una conquista legítima de los trabajadores. Esto está tan claro que hasta ciertas autoridades universitarias están preocupados por cómo harán para que la pirámide “cierre” con la realidad.
Þ Comparto por último que el Escalafón 2213/87 tuvo esa herramienta que fue el tipificador detallado de funciones a diferencia de éste, pero me gustaría advertir que tampoco eso fue un verdadero obstáculo en aquella época para que muchísimos compañeros quedaran en desventaja frente a otros con igual o similar tarea. En efecto, en aquella época, en la Universidad Nacional de Córdoba, se constituyeron comisiones por dependencia - similar a lo que hoy sucede con participación de la patronal y de representantes gremiales – que tuvimos por tarea “relevar” con el tipificador de funciones en la mano, las tareas que realizaban los compañeros y dónde se encuadraban de acuerdo al mismo. El resultado: muchísimos compañeros vieron luego como de acuerdo al lugar (área central o Facultades, por ejemplo), a las conexiones políticas, gremiales o personales, una misma función podía ser en un lugar un cargo 10, en otra un 9, un 8 o menos. Hubo sí compañeros que hicieron juicios y entiendo que los ganaron. No creo que haya sido la mayoría de los perjudicados. Sobre esa base desigual – sin profundizar en desigualdades anteriores – se produjeron otras muchas en los años siguientes. Ejemplos hay a montones en todas las Universidades Nacionales de ascensos – o directamente ingresos a categorías altas- sin concursos. Con el agregado nada menor de la gran cantidad de compañeros/as que hacen tarea no docente con figuras precarias como contratos de diversos tipos y pasantías. Sobre este “aquelarre” irracional, producto de políticas clientelares e injusticias ad eternum, es que se aplica el CCT. Por todo esto, me gustaría agregar a lo planteado en la página de ETUN:
Þ En primer término, que considero muy interesante el comentario de la compañera y considero que debiera ser una cuestión a re discutir en nuestra próxima reunión nacional. En realidad, yo misma me lo he efectuado más de una vez ¿para qué trabajar sobre algo que es en realidad una consecuencia de un arreglo trucho, inconsulto, injusto, irracional, arbitrario, etc.? Considero que una compañera que plantee esta duda refleja una posición interesante que nos obliga a estar muy atentos a no quedar “enganchados” de ningún modo con un proyecto que hemos rechazado desde su origen.
Þ Que no creo que sólo porque desde las dependencias trabajemos en elevar el proyecto de reencasillamiento conforme un criterio racional y ateniéndonos a un relevamiento de funciones real y no ficticio, logremos quebrar la férrea unión y acuerdo entre FATUN /CIN/
Þ Que igualmente sí creo y comparto de la respuesta dada que debemos lograr que en cada dependencia / repartición/universidad los trabajadores elaboren pautas que les permitan luego instancias de defensa o recursos, cuando llegue el momento de la verdad: el encasillamiento desde el nivel central de paritaria. Pero seamos realistas: en pocas universidades tendremos esa posibilidad y por tanto, también creo que es prudente seguir señalando que debemos notificarnos con reserva de todas las instancias del encasillamiento, para luego poder efectuar apelaciones o concurrir a la instancia judicial.
Þ Creo que lo que sí estamos intentando desde ETUN es, a partir de la homologación del CCT y de ciertas expectativas que esto generó en muchos compañeros es colaborar a:
1.
2. La información difundida a través de ETUN sobre la aplicación del CCT permite a los compañeros básicamente comprender que existen muchos otros trabajadores que tienen las mismas dudas, que pelean las mismas injusticias, que denuncian los mismos atropellos.
3. Reinventar la red democrática de información – formación – organización, que ha caracterizado a ETUN desde su surgimiento.
4. Trabajar, en las UUNN en que tenemos alguna posibilidad, modelos más democráticos y superadores de resolución de esta situación problemática en la que nos ha colocado la FATUN.
5. Luchar por impulsar una medida de fuerza nacional por un real aumento de sueldos – bonificable y retributivo - y por la situación provisional.
6. En este sentido, la duda de la compañera que envió el correo a ETUN me parece que es una duda que debiéramos masticar más lentamente. No es que me parezca mal la respuesta dada. Sin embargo, la pregunta encierra ciertas verdades: lo perverso es el arreglo hecho por FATUN. El negociado de las pirámides y la quita de derechos, el retroceso en las condiciones laborales, la falta de discusión sobre los compañeros precarizados, etc. El encasillamiento es efectivamente consecuencia directa de ese punto.
Por eso, en síntesis: Acuerdo absolutamente con la compañera – y creo que todos en ETUN lo hacemos y es bueno que ella lo sepa – que lo prioritario es el rechazo al CCT y a la negociación que le dio origen. Que difundir lo que sucede con el encasillamiento y fijar algunas pautas de defensa en esta instancia que se está dando en la realidad por no contar aún con las fuerzas suficientes para tirar abajo este “arreglo” son acciones de acompañamiento a los compañeros, para intentar preservar sus posibilidades de defensa y para alentar acciones de organización.
Alejandra Cuestas (Universidad de Córdoba).