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Mi tumba habitará en el inmenso olvido,
Mi epitafio será silencio sonoro de gritos de agonía y paz,
Mi atúd será el recuerdo de antes de marchar
Hacia la ceguera de la oscuridad,
Callada me iré, sin mediar palabra,
M e marcharé tumbada, rígida, quieta y silenciosa,
Tan solo hablaré con la mirada muerta al pasado
Para entrgarle todo mi rencor,
El cementerio será mi hogar tranquilo y descorazonado
Dónde el viento sopla violento y el frío desgarra nuestro ser sin piedad,
Sin reconocer el ardor de mi piel,
Una rosa arrancaré, sus pétalos acariciarán
Mis manos pálidas y heladas ,
Mi hogar estará sepultada en la eternidad, en la bella oscuridad,
Dónde no existe maldad ni soledad,
El réquiem sera mi himno de inmortalidad,
El que me hará resucitar y volver a la vida terrenal
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