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Todos estaban anonadados, no esperaban eso de Dark, después de que les hubiera salvado la vida se les había acercado con una sonrisa. Los heridos y los que no habían podido pelear, salieron de sus refugios de la montaña al ver lo que pasaba, entre ellos estaban Elena y Greta, que estaba tumbada en una camilla todavía en coma.
-Vaya, veo que me faltan unas cosillas por arreglar,-dijo Dark al ver a las recién llegadas con sus problemas, la ceguera y el coma.
El rey demonio se les acerco, a Elena le tendió un colgante y a Greta le toco la frente, las dos acciones tuvieron unos efectos maravillosos. Al poner en su cuello el colgante, Elena pudo volver a ver a través de él y Greta despertó de su letargo.
-¡Elena!
-¡Greta!
Zick y Zob se alegraron mucho de volver a verlas bien, pero su felicidad se borro al ver a la familia Thaur buscar desesperadamente al miembro que faltaba. Zob no tuvo otro remedio, aunque le costó confesar lo que le paso a Terrens.
-No, no puede ser… Terrens…
-¿Por qué estas tan seguro? ¿Por qué no miras si sigue allí?,-dijo pícaramente Dark.
Al revisar el edificio calcinado, el cuerpo de Terrens no apareció, solo el de los soldados. Era una nueva esperanza, pero extraña, viniendo de Dark, les había ayudado mucho, pero ¿Por qué? No les respondió, solo pidió un momento a solas para hablar con Teddy.
-¿Qué quieres?,-dijo bruscamente Teddy, seguía enfadado con él, pero el enfado termino pronto…
Dark se transformo delante de él en Mike, no hicieron falta muchas palabras para que Teddy lo entendiera todo.
-Tú eras… todo el tiempo Mike… ¿Por qué?
Dark le explico todo, hasta el último detalle, porque le estuvo mintiendo todo ese tiempo y porque les había ayudado, les consideraba amigos. Teddy estuvo todo el rato en silencio, escuchando cada palabra que decía, cuando termino estuvo razonando algunos segundos.
-Los demás no lo entenderán, yo que tu seguiría en tu adorable forma de Mike.
-¿Amigos?
-¡Amigos!
Mientras tanto, Magnacat amenazaba en dominar otra vez la ciudad, ahora que estaban débiles aprovecharía la oportunidad, pero Zob derrocho todas sus ilusiones.
-Para dominar la ciudad, tiene que haber ciudad,-dijo señalando Bigbur totalmente destruida.
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