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Señorito Manolo:
Lo de la abundancia de niñas mayormente es útil para una posible extensión de la vieja institución del harén; como decía la vieja canción popular:
Dicen que el morito
No tiene mujer
Y el que menos tiene
Tiene treinta y tres.
Se sobreentiende que mujeres sumisas y dóciles, extremo este que ya abunda poco.
Por otra parte no me emociona poco esa alabanza que haces de la ginecocracia, - poder de la fémina- que por otra parte era bastante dudosa en los lamalongos de antaño. ¿Crees de verdad que en casa de Pepe de Barrio mandaba la mujer?, si así lo afirmas me temo que desconoces lo es un ayatolah en el pleno sentido de la palabra, y Pepe lo era bastante; este que suscribe, dentro de sus limitaciones, aspira a seguir el ejemplo de los varones de antaño, poco amigos del poder ginecocrático.
¿Te imaginas que hubiera sucedido con Abrahán, padre de los creyentes, si hubiera mandado su mujer Sara?, pues sencillamente que no hubiera nacido Ismael y hoy no habría moritos con sus correspondientes harenes.
Manolo libérate y aprende de ayatolahs, jeques y mohameds.
Salutem
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