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Compadre, como ya le he contado a raul me ha sido imposible atender este rincón en las navidades. Lo siento.
Acudir al Vivaldi menos aún. Había muchos kilómetros por medio y no porque estuviera en la playa como , otra vez, Raúl.
La mañana de los miércoles la paso prácticamente entera por allí, pregunta a Miguel por mí y nos tomamos un cacharrazo a la salud del foro. Y si no puedes, pues me dejas algo pagado y me lo beberé gustoso a tu salud.
Lo de la derrota no lo entiendo mucho, me imagino que será por el padel. Pero no le tengo miedo a la derrota. en realidad soy un perdedor profesional. No solamente no gano nunca sino que el que juega conmigo tarda mucho en recuperarse del mal fario que transmito. Y no es que juegue demasiado mal, es que mi juego es salvaje, está aún por domesticar. Ayer domingo rompí la raqueta contra la pared de tremenda hostia. Apuntar que la pelota ya no estaba en juego, lo que tiene más mérito.
Desde que juego el ambiente en las pistas de padel se parece más a una reyerta en aldea moret que a un juego entre caballeros.
Mi compañero de padel, que es de misa dominical, pide a Dios por mi alma pecadora, pero la apostasía se ha apoderado de mi espíritu.
Abrazos a todos, y que el año que empezamos os depare al menos unos minutitos de felicidad sin drogas.
Parece defícil pero es cuestión de intentarlo.
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