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En términos generales podemos hablar de dos grandes tipos de salidas y usos. El primer grupo lo integran las salidas para teledifusión y soportes que como el DVD o las cónsolas de videojuegos no plantean problema por gestionar grandes volúmenes de información. En general prima en ellos una elevada calidad de imagen, pero quizás el común denominador que más nos interesa ahora es que en ninguno existe problema derivado del peso de los archivos. Que el material de vídeo ocupe gigas no reviste mayor importancia que la de disponer de un equipo con las prestaciones adecuadas. Una vez realizada la edición y guardado el master, ya sea en cinta, ya sea en un soporte óptico, los archivos de trabajo se borran del disco duro. El segundo grupo se refiere a la salida para multimedia, la web o los dispositivos móviles. En él se incluyen los clips destinados a ser reproducidos en un ordenador, ya sea a través de un soporte óptico o sea a través de la web, y los destinados a dispositivos como los teléfonos móviles o las PDAs.
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