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Pasión terrenal, son cruces de madera
Collares de un pobre dios encarnizado
Quien por sus verbos fue crucificado
En favor de la fe a una cobarde espera.
Coronas y espinas del rey del tiempo
Sujetan mi alma con cadenas de acero,
Sesgo carcelero con ruido de llaveros
De la jaula del cuervo que ansía mi cuerpo.
Inextricable túnel, carretera obligada
De brazos abiertos a todos los muertos
Que acuna eternamente futuros ciertos
De vidas que ascienden a ser olvidadas.
Tiempo y muerte, análogo mago
Que trazan las fosas de cada destino
Acecha o espera, en algún camino
La sentencia de algún otro esclavo.
Tiempo es el nombre que toma la sed
Que todo lo bebe al infinito abandono
Y muerte es su fiel y verdadero trono
En que rige el latir de nuestro frágil ser.
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