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Los días se pasan eternos, son un río
Lo que hice o no hice, lo que fuese
Nada lo detiene, lento se va y desaparece
Por el horizonte caudaloso del olvido.
Es extraño el parecido del cielo de hoy,
Y del ayer, del manto celeste que confunde
Y en ese engaño divino que me infunde
La certeza de que alguna vez fui lo que no soy.
Pienso en los versos que nunca escribió
Ese poeta que jamás podré volver a ser
El lírico babilónico, el ingeniero de babel
El gregario ensimismado en lo que no vivió.
¿Seré quien debiera ser? ¿O soy nada? (me pregunto)
En incontables palabras y silencios que elevo
Con mis sicarios titubeos al blanco cuervo
Quien esconde sus manos y lanza pedradas.
Si fuese inexorablemente quien debía ser
No distingo si soy quien debiera o soy nada
Y si no soy quien debía ser y soy nada
Como saber quien es ese que debía ser.
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