Crónica de un esqueleto…
Se alzaban los cipreses hacia el cielo,
como esperando al final rozarlo.
Las tapias vallaban hoy su mundo
en la colmena, intentando amarrarlo.
Era su nicho pequeño, pero soleado,
y las flores adornaban esas paredes
alguna vez al año, de vez en cuando…
Feliz en su mundo de sueños vivía
ya muerto. Por cierto alguna vez salía,
para visitar a los que aún él quería,
o asustar a los que les tenia manía.
Pero ahora apartarse de allí no podía…
Se fueron ya los días en que él mal vivía.
Pasó su vida penando, un amor que decía
era toda su vida, y murió sin alcanzarlo…
¡Más no es triste “la vida” de este esqueleto!
En el cementerio le quieren todos los bichos…
Y visita cada noche los nichos
de las más bellas, que fueron doncellas.
Aunque como dijo el poeta (J. M. Serrat):
Juro por lo que fui,
que me iría de aquí…
Pero los muertos están en cautiverio
y no nos dejan salir del cementerio…
Castellet
19/10/08