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Enviat per Ferran Fullà a
La ampliación de los servicios públicos (seguridad social, escuela, sanidad,...) y el estímulo del consumo fueron la clave de la política de conciliación de clase entre burguesía y trabajadores, en condiciones de dominación de la primera, aplicada por la socialdemocracia y compartida en cierto grado por los conservadores europeos, durante el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial. Pero la política de Estado benefactor desembocó en fuertes desequilibrios económicos y déficit fiscal, que acompañaron la crisis europea de mediados de los 70. Para salir de la crisis, había que contener la inflación y el consumo, favorecer las inversiones productivas y la renovación técnica, etc., y esto se podía hacer de dos maneras: con cambios en el sistema de la gran propiedad e introduciendo elementos de planificación del mercado, o bien, sin tocar este sistema, con lo que el mercado, espontáneamente, provoca una mayor desigualdad social. Para un cambio en el sistema de gran propiedad se precisa de una fuerza política de las clases trabajadores que no existió. De ahí que se haya impuesto la segunda solución, tanto si gobernaban los conservadores como los socialistas. Con ello se ve que la socialdemocracia fue impotente para dar una salida a la crisis distinta de la propiciada por los conservadores.
Al desdibujar su política, la socialdemocracia ha tenido que revisar una serie de concepciones, pero esto no comporta necesariamente su desaparición como corriente diferenciada, pues la conciliación de clases existirá siempre que se den unas ciertas condiciones políticas y económicas. Incluso, los socialistas, a falta de ofrecer concesiones sociales, pueden desempeñar otras funciones que los diferencian de los conservadores. Este fue el caso del PSOE, consolidando la democracia y practicando la conciliación política de clases desde 1982, lo que no podían hacer los conservadores.
Al lograse la estabilidad política, el PSOE perdió atractivo para una parte creciente de sus votantes, tal como confirmaron las elecciones posteriores. Pero pudo conservar su fuerte ventaja respecto a la izquierda marxista o de otro signo. La organización socialista respondió en todos los territorios, y hubo escasas fisuras.
En la última legislatura, después de recuperar de nuevo el Gobierno, el PSOE se ha dedicado a aprovechar el margen de maniobra que han dado la reactivación económica y la buena marcha de las finanzas estatales, para 1)mejorar la eficacia del Estado como proveedor de infraestructuras y grandes servicios (enseñanza, sanidad, etc.), 2) incrementar el empleo que se ha ido transformando de estable en rotativo, y 3) apretar algo menos el dogal sobre las clases trabajadoras, mientras los beneficios empresariales se incrementaban desorbitadamente.
Como que las cosas están un poco verdes en la “lucha contra la explotación económica”, el PSOE ahora da un especial realce a la “lucha contra otras formas de explotación”. En concreto, hace gestos como el de promover a más mujeres para cargos de responsabilidad. En el terreno político, ha introducido la idea de avanzar hacia un Estado unitario con algunos rasgos federales. Pero está por ver si esa novedad va a concretarse en medidas prácticas como un aumento significativo en el porcentaje de fondos públicos destinados a las autonomías y los municipios.
Ante tales propuestas de la "Socialdemocracia del Siglo XXI" no hay razón por ahora para que los banqueros se inquieten. En cuanto a la conducta de los “pobres”, una parte importante dependerá de si se abre o no la brecha con el movimiento sindical .
Silvio Rodríguez. Historia de las sillas.
La maniobra ha sido muy clara y ha demostrado la naturaleza real de los “partidos democráticos”: ejercen y sostienen el monopolio de la representación política –distribuido de manera desigual entre ellos-, entregando al mercado electoral la gestión del derecho de sufragio activo y bloqueando el derecho al sufragio pasivo.
Izquierda Unida ha dedicado sus esfuerzos a promover la retirada de avales, mientras Rubalcaba vigilaba la “limpieza de sangre” de los avales nuevos. Muchos de los que formamos parte, consideramos necesaria, o apoyamos esa candidatura, jamás olvidaremos el juego sucio, el juego puerco, de la izquierda institucional de este país. Alimenta nuestro derecho de resistencia, el derecho de resistencia ante el tirano que tienen, que han tenido siempre, los ciudadanos.
Los argumentos de Zapatero-Rubalcaba son totalmente indignos.
“La candidatura está contaminada porque alguno de sus miembros formó parte de candidaturas legales de partidos posteriormente ilegalizados”. El juego de las exclusiones continúa colocando a ciudadanos y ciudadanas al otro lado de la “delgada línea roja” que señala la frontera entre la integración y la exclusión.
“La candidatura está contaminada porque alguno de sus avales nuevos ha sido firmado por concejales del ANV”. Los avales son o no son legales de acuerdo con las leyes electorales, pueden ser firmados por determinadas personas –cargos públicos electos-, y no por otras. La calidad contaminatoria de los avales es una idea nueva que engrosa la ya vasta enciclopedia de los conceptos que definen las “democracias del Washington consensus”.
En el fondo se maneja un criterio único: quedan fuera del juego político de la democracia formal todos aquellos que cuestionen el sistema económico, social o político vigente.
La candidatura Iniciativa Internacionalista ha proclamado, en voz de sus candidatas y candidatos, ideas altamente subversivas, especialmente cuando el sistema está cuarteado por una corrupción galopante y amenazado por la indignación y la rebeldía que está provocando la crisis económica catastrófica que estamos viviendo.
La “relación con Batasuna” no es más que una coartada que le permite a los representantes de la oligarquía que gobierna este país y que es responsable de la crisis económica, bloquear el debate ciudadano sobre algunas cuestiones fundamentales:
-La Transición ha fracasado. El sistema de la transición está caracterizado por una corrupción económica y política extrema.
-Es necesario abrir un proceso constituyente para devolver la soberanía al pueblo.
-La ruptura democrática requiere de una enorme movilización ciudadana que rompa con uno de los sistemas constitucionales más rígidos que hay en el mundo. Esa movilización será el inicio de una revitalización democrática que no puede surgir dentro de unas instituciones representativas y electorales totalmente corruptas.
-La crisis económica señala responsabilidades muy graves: la de todos aquellos que apostaron por un sistema económico basado en la multiplicación ficticia y en concentración cada vez más rápida de la riqueza, en la liquidación de los derechos de los trabajadores, en la progresiva exclusión económica y social de la mayoría, y en la concentración del poder económico y político en pocas manos.
-La crisis económica no puede ser resuelta por aquellos que crearon sus condiciones. Las medias anticrisis no pueden aplicarse con el objetivo de mantener y consolidar el mismo sistema económico que nos ha conducido a ella.
-La República –la III- aparece en el horizonte político, ya no como la nostalgia de una esperanza rota por el fascismo, sino como el nacimiento de una esperanza nueva.
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Editado por: vasco (16/Mayo/2009 - 21:50)
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