|
Hola, arione, buenas tardes,
Bienvenida a este peculiar centro de desahogo, donde, así lo espero, te podré al menos decir algo que, si no te resulta de utilidad práctica, te levante ese ánimo tan decaído que presentas.
Vamos a ver: he leído y releído tu mensaje y sigo sin verlo, dicho sea sin la menor ironía. ¿Alguien se ha muerto? ¿Sufres acaso una enfermedad terminal? No, ¿verdad? Entonces, por favor, ¿tendrías la amabilidad de decirme por qué estás tan desesperada?
La vida es una sucesión de altibajos, como la hoja de una sierra, a veces estás arriba, otras abajo. Tú, por ejemplo, en los estudios, siempre habías aprobado fácilmente y con buena nota, y de hace un tiempo a esta parte, ha dejado de ser así. Hablando claramente y con todo respeto: ¿te has convertido repentinamente en una estúpida?, ¿el hecho de que tu familia diga esto o lo otro va a incrementar o reducir tu capacidad intelectual? No, ¿verdad? Entonces ¿me quieres decir por qué dices eso de que te sientes imbécil o de que te avergüenza presentarte x veces a un mismo examen? ¿Acaso estás cometiendo algún delito al hacerlo? En absoluto, ¿cierto? Entonces, como diría un amigo mío mexicano, "Carajo, ¿dónde está el pinche problema?"
¿Qué te importa a ti lo que la gente pueda pensar o decir? ¿Acaso gobiernan ellos tu vida o lo haces tú? ¿Vistes tu ropa o la de ellos? ¿Comes tu comida o la de ellos? ¿Vives en tu casa o en la de ellos? ¿Gastas tu dinero o el de ellos? Deja que la gente se vaya a freír espárragos, que metan las narices en sus propios asuntos, y tú, te lo sugiero, pasa completamente de ellos.
En tu relación de pareja, sopesa cuidadosamente cada detalle, cada factor, y decide si te conviene proseguir algo en lo que aparentas no sentirte dichosa en absoluto. Que él te haga sentir bien, también lo puede lograr un médico o un ATS mediante un fármaco: te sentirás estupendamente. ¿Serían por ello parejas adecuadas para ti? No lo sabemos, ¿cierto? Lo que dices de tu actual pareja, me parece personalmente del todo insuficiente como para que tú le consideres tu pareja. Podría ser asimismo un compañero de clase, un amigo, cualquier cosa, menos tu pareja. Es tu decisión.
Dices haber perdido todas tus amistades, lo cual es incierto, pues si hubieran sido amig@s verdader@s, estarían a tu lado, sobre todo ahora que lo estás pasando mal. ¿Recuerdas qué o quiénes abandonan el barco en primer lugar cuando éste se empieza a hundir? Las RATAS. Ahí tienes a tus amistades. No lamentes haberlas perdido; al contrario, alégrate de ello. Mejor sola que mal acompañada.
Tu último párrafo me disgusta mucho: soy incapaz de entender que una mujer joven, universitaria, sin duda inteligente, probablemente hermosa, llegue a decir tamañas tonterías. La vida hay que lucharla, con palabras, con manos, pies, dientes, con lo que sea, hasta alcanzar lo que se desea; jamás se hay que rendir.
|