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Hola, buenas tardes,
No has de agradecerme nada en absoluto. Ha sido un auténtico placer expresarte mi sentir y si en algo te he podido ser útil, bienvenido sea!!!.
Tú y yo no vamos a engañarnos, ¿verdad? Tienes tantas ganas de dejar esa relación como yo de arrojarme por una de las ventanas del cuarto en el que me hallo; es decir, CERO. Y, añado yo, haces bien: no la dejes!!!
¿Por qué dejar algo que te hace sentir realmente bien, con algún momento de duda como es obvio en toda relación? ¿Por qué dejar a una persona que te hace feliz, cuando no estás en absoluto segura de hallar ahí afuera a alguien capaz de hacerte verdaderamente dichosa y, sobre todo, capaz de sustituir a la persona que ahora es tu pareja? ¿Para qué arriesgarte cuando no te apetece hacerlo, y lo que deseas es conservar lo que ya tienes?
El único consejo que me permito darte es éste: asegúrate de ser correspondida, pues bien sabes que no hay nada que más duela que un amor dado, sin nada recibir a cambio. Toma tus precauciones y cerciórate de que él se toma tan en serio como tú vuestra relación, porque, de no ser así, entonces cambiaría yo de parecer.
Muchísima suerte.
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