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Todo esto muestra la hipocresía y el cinismo del estado peruano.La imagen que da ante elmundo, valiéndose de sus embajadores ante los organismos internacionales, y valiéndose de su prensa vendida y servil. es una imagen falsa, que traduce el empeño de maquillar su imagen genocida. ysupolítica de exterminio contra sus opositores políticos.
Mientras aplicó su lucha anti-subversiva en las zonas declaradas en "emergencia", el estado, por ley, dio carta blanca a los comandos político-militares para ser dueños absolutos de vidas: estos comandos, amparándose en el estado de emergencia, el toque de queda, amparándose en una prensa servil que era su apoyo incondicional, y que jamás los condenaba, estos comandos de la fuerza armada, tenían potestad para ingresar a los hogares rompiendo las puertas, secuestrar, detener, y asesinar extra-judicialmente . Una vez asesinado el detenido, sus restos eran desaparecidos: los enterraban en fosas comunes, o los quemaban. Cuando sus familiares iban a los cuarteles a preguntar por sus seres queridos, no solamente eran negados, sino que ellos mismos corrían el riesgo de ser desaparecidos.
Ningún fiscal ni representante de los derechos humanos ni de la Cruz Rja podía acercarse a los cuarteles a preguntar por algún detenido-desaparecido, porque corría el riesgo de ser también desaparecido.
La prensa, muy bien que se prestaba para encubrir y silenciar estas atrocidades cometidas por los militares, contra la población civil, inerme e indefensa. Detenían a cualquiera, simplemente ante la sospecha de que fuera un colaborador de los grupos subversivos, o porque alguien lo había señalado, o simplemente por sus ideas adversas al gobierno.
En la década de los '80, había en la ciudad de Huamanga,una madre a quien habían desaparecido a su hijo. Toda vez que oía decir que habían encontrado algunos cadáveres arrojados en algún lugar, ella se constituía en el lugar, con la esperanza de hallar el cuerpo de su hijo. Así transcurrieron algunas semanas,hasta que una vez , habiendo oido que habían encontrado unos cuerpos en las afueras del cuartel "Los Cabitos" de la ciudad de Huamanga, ella se constituyó en ellugar con la esperanza de hallar el cuerpo de su hijo; creyó reconocer entre los cadáveres al cuerpo de su hijo, y al asomarse, cuál fue su sorpresa, al encontrar que aun respiraba: su cuerpo mostraba huellas de haber sido salvajemente torturado, estaba con las costillas rotas, pero aun respiraba. Esta abnegada madre, lo trasladó del lugar hacia el hospital por el servicio de emergencia. Pero como este estaba vigilado por los militares, y si lo descubrían lo ultimaban para evitar que denuncie, por esta razón, lo hizo pasar en la condición de "occiso", y así, sacándolo a la morgue, lo sacaron del hospital, burlando la vigilancia de los militares. Este ciudadano, tal vez vive aún, y lo invito a que participe en este forum dando su testimonio personal.
Esta es la política de exterminio que siempre aplicó el estado peruano contra sus opositores, política genocida que siempre negó, ante los organismos internacionales.
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