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Eso de la paz interio está muy bien, pero no olvidemos que muchas veces las ondas de perturbación son exteriores a nosotros. ¿Que hacer entonces?
¿Nos retraemos sobre nosotros mismos, o ejercemos la autodefensa?
Pues si tenemos derecho a defendernos de las agresiones del entorno, y esas existen, la perfección de las parábolas proyectadas en la superficie de un lago es imposible.
Lo siento, Index: muy bonito tu ejemplo y tus intenciones, pero esa teoría es imposible a todas luces.
Nos vemos por aquí.
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