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Saludos a todos:
con anterioridad, me había referido a la importancia del cuidado del cuerpo físico, como elemento primordial para el inicio de prácticas más complejas. Sin la herramienta que proporciona un cuerpo bien cuidado, resulta muy difícil avanzar en el camino.
Posteriormente al referido cuidado, debemos ir trabajando en la llamada "limpieza de la isla del tonal", que no es otra cosa que elaborar un inventario de todas las actividades triviales y que nos restan energía sin necesidad, tales como las emociones fuertes como la ira, el resentimiento etc. que no colaboran en nada para nuestro crecimiento espiritual, sino que consumen dosis fabulosas de energía, que no hacen sino minar nuestras ya de por sí escasas fuerzas Hecho el inventario, debemos pasar a la puesta en práctica de disminuir y posteriormente eliminar definitivamente de nuestro accionar diario, todo aquello que no nos favorezca energéticamente hablando y poner énfasis en las prácticas y hábitos sanos.
Otro factor que consume casi la totalidad de la energía que poseemos , y que cuesta mucho combatir es la llamada "importancia Personal", que consite no simplemente en la vanidad y el orgullo, como algunos erradamente piensan, estos son simplemente granitos de arena en el desierto de la importancia personal. Esta consiste en la forma en la que el EGO estructura todo nuestro ser, nuestros pensamientos, y actividade etc..
La autocompasión personal (soy flojo, no tengo voluntad, etc, etc) no es otra cosa que importancia personal disfrazada, otra forma de manifestación de la misma.
Para disminuirla fueron elaboradas sofisticadas prácticas por parte de los antiguos Toltecas, las cuales fueron descriptas en los libros que escribió Carlos Castaneda (quien en forma alguna las creó o inventó), pero sí fueron conocidas gracias a este personaje.
El parar el Dialogo interno, práctica usual en casi la totalidad de escuelas esotéricas, se emplea tambíen en la Toltequidad como herramienta para acceder a "otras Realidades".
"Aquiétate - y sabrás que YO SOY DIOS" decía Yavé a Moisés, aquí también se enseña a aquietar el dialogo interno, es decir dejar de hablar hasta con nosotros mismos, a fin de que la divinidad que habita en nosotros se manifieste.
"Las prácticas más sencillas son las más difíciles de ejecutar", me decía un querido maestro y amigo, y personalmente, le doy toda la razón.
"Un viaje de 100.000 Kilómetros, siempre empieza por el primer paso" (Viejo Proverbio Chino- Siempre actual)
Escriban compañeros, un abrazo de:
Antonio
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