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Casi todos los estudiosos coinciden en que el fin primordial es la obtención de beneficios ya que para eso se crea una empresa, sin importar de que tipo sea. Hay que tener en cuenta que no es nada sencillo lograr los fines propuestos para cumplir con los objetivos, ya que todas las empresas se ven sometidas a diversas presiones tales como, el mercado, la competencia, presiones humanas y sociales, presiones ejercidas por los usuarios, etc. Para poder evadir de alguna forma estos ataques, los altos cargos tienen que poner en funcionamiento diversos planes de acción: uno táctico y otro político. El plan táctico es el que señala los pasos a seguir desde el punto de vista comercial, su actuación en el mercado y en la elección de éste. El plan político es la adopción de ciertas normas de conducta que ayudarán a lograr los fines marcados. La elección de estas normas estratégicas dependen, principalmente, de la óptica o punto de vista que tengan los altos cargos de la empresa y de la vocación que puedan marcarse.
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