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Cultura "Mi reto es crear jazz mexicano"
Willy Zavala, con nueve años de experiencia en los escenarios para el jazz en la ciudad, se ha convertido en uno de los referentes de género en la escena local, la que en la actualidad ve como oportunidad para crecer.
Cuando cumplió diez años comenzó a estudiar piano en clases particulares. Pocos meses después encontró en el jazz una veta para desarrollarse. Se convirtió en un estudioso del género. Willy Zavala (1978) ingresó a la Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara para estudiar la carrera de instructor en piano. Ha tomado talleres y cursos de actualización con músicos como Steve Linconl Smith, Dave Weckl o Fran Gambale.
Desde hace nueve años es uno de los jazzistas locales más activos. Su labor lo ha llevado a tocar en los foros como el Papa Beto´s o el Baket Potatoe, los más importantes para este género en ciudad de México o California, respectivamente. Después de una gira por distintas ciudades californianas durante el último trimestre de 2005, Zavala regresó a la ciudad para continuar con su trabajo en los foros locales. Por ahora, está a punto de concretar la grabación de un disco acompañado por músicos como el contrabajista Agustín Bernal, con lo que busca trascender de los conciertos en vivo al desarrollo de la industria discográfica del jazz en México.
¿Quién lo motivó para comenzar una trayectoria en el jazz?
Cuando tenía 18 años asistía mucho al Copennhage, era un lugar que existía desde los setenta y allí había buena música que me comenzó a gustar. Algo muy importante fue haber escuchado los discos de Chick Corea, creo que él fue uno de los detonantes para decidirme a hacer música jazz.
¿Qué encontró en el piano para desarrollarse como músico de jazz?
El piano es el instrumento que maneja toda la tesitura o extensión. Te permite hacer todo: arreglos para una banda pequeña o para una big band, incluso para una orquesta. Tiene una apertura grandísima. A mí me encanta componer todo tipo de música.
¿Cuál es su reto como jazzista?
Mi reto es crear jazz completamente mexicano. Algo que nadie ha hecho, aunque ha habido algunos intentos. Pienso que lograrlo es uno de los retos más difíciles, hoy en día las fusiones son muy duras. La música mexicana es difícil de fusionar con el jazz. Pero creo que con mucha investigación o inspiración o algo, se debe desarrollar. Me interesa evolucionar la música mexicana, porque en la cultura del jazz nos falta mucha identidad.
¿Cuál es el perfil del jazzista hoy?
Hay varios. Algunos son estereotipos. De la costa este a la costa oeste en Estados Unidos hay muchas diferencias. En el jazz mundial también hay varias vertientes. Lo importante es la fusión de la que salen proyectos interesantes. Hay gente que se dedica a tocar todos los estilos y esos son los grandes.
Después de su experiencia en foros de ciudad de México y Estados Unidos, ¿cuál es la diferencia que encontró al tocar allí, a diferencia de los espacios en la ciudad?
Sí existe una diferencia. La cultura del jazz está muy arraigada en Estados Unidos. La mayoría de la gente conoce el jazz, ya saben a qué van a una presentación de este tipo. Aquí comienza a generarse esa situación, pero no es tan fácil de digerir, así de la noche a la mañana. Allá tuve una gran experiencia, porque fue como estar en tu mundo, donde la gente que va a un lugar de jazz va a escucharte y se acabó.
¿Es diferente su trabajo si está ante un público más conocedor?
No. Es el mismo trato, la misma música, la misma interpretación. Aunque el jazz siempre es diferente, trato de tocar lo mismo, estar conectado con mis compañeros. No importa que haya dos personas o mil, siempre se trata de actuar igual.
¿Cuál es el principal reto que le representa la improvisación musical?
Es algo extraño, pero es algo que nace. Todas las improvisaciones del jazz son diferentes porque nada está escrito. A veces tienes conexiones muy grandes, otras veces no tanto. No son posibles. A veces los músicos que te acompañan en una improvisación crecen contigo, otras se quedan.
¿Qué le ha dejado compartir escena o proyectos con músicos de la talla de Agustín Bernal?
Me siento afortunado porque para muchos es el mejor contrabajista de México. Tenemos varios proyectos en puerta. Trabajar con él es algo muy interesante.
¿Cuál es la desventaja de desarrollarse en la escena local, carente de una escuela jazzística?
Se hace lo que se puede. Me siento orgulloso de tocar, de ser tapatío, trato de hacer música y ser constante, de disfrutarlo. Es cierto que no hay un lugar donde aprender, o un estilo que nos caracterice, pero ahí va.
¿Qué le falta a la escena local del jazz para trascender los foros y desarrollar una industria discográfica?
No le falta mucho. Ahora grabar un disco es muy fácil. Ya no es como antes con miedos y trabas; es muy sencillo y los foros son oportunidades, mientras más te das a conocer, más te llaman a participar. Pienso que es un buen momento para que Guadalajara desarrolle esa industria.
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Guadalajara / Juan Levid Lázaro |
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