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Los Caballeros del Zodiaco en: "LA BATALLA DEL OLIMPO"
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Jeczman
 
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  Los Caballeros del Zodiaco en: "LA BATALLA DEL OLIMPO" 23/Marzo/2007 - 02:46

Hola a todos, posteo a continuación mi siguiente obra (o visión) acerca de una posible batalla contra los dioses del olimpo (tenkaihen) de hecho tomé de base la última película (tenkai-overture) y seguir "la continuación" de la overtura en esta mi saga del olimpo. ¿Recuerdan el extraño final de la overtura? Pues aqui trataré de dar una explicación acerca de todos esos acontecimientos, espero les agrade y apasione tanto como a mi. Recuerden que este tópico se encuentra abierto para que posteen comentarios y críticas al respecto. SALUDOS A TODOS Y GRACIAS POR LEER !!!



PRÓLOGO:

Un ser ataviado en una larga túnica color blanca corre desesperadamente a la cámara principal, recorre el enorme templo con una velocidad inaudita dejando relámpagos por doquier, hasta que, casi al llegar se inclina, -poniendo sus dos manos en la rodilla flexionada- luego entonces una enorme cortina se levanta y en ese momento un poderosísimo cosmo universal lo inunda todo provocando que el dios bajara su mirada sin poderse mover contenido por el absoluto.

Sin levantar la cara y con voz temblorosa da la noticia.

“Padre …. el Hades acaba de ser destruido, las profecías eran ciertas. Después de miles de años nuestros temores se han vuelto realidad. La Era de los dioses está a punto de terminar.”

El personaje que estaba sentado en un gran trono, con enorme barba y bigote color blanco –el cual tenía los ojos completamente cerrados- dobla sus brazos y coloca una mano dentro de otra, y deja caer la barba encima del mismo sin responder nada, medita las palabras que acababa de escuchar.

De entre las sombras se manifiesta un cosmo amarillento-anaranjado semejando a las llamas del sol. El cabello del sujeto se movía como lenguas de fuego enervadas por el suceso. Y con voz rasposa cubre el silencio que se había formado.

“Asi que …. Después de cientos de años, Athena lo ha logrado, por fin se ha liberado y con ella a la humanidad misma que no solo se ha conformado en dejar encerrado eternamente a Poseidón sino que, HA DESTRUIDO por completo el inframundo junto con Hades.

Un acto imperdonable por parte de los hijos de los humanos CREERSE SUPERIOR A UN DIOS. Este acto no puede quedar impune O ¿VAS A PERMITIRLO PADRE? ¿VAS A PERMITIR QUE LOS HUMANOS SIGAN BURLÁNDOSE DE NOSOTROS?”

El cosmo del ser comienza a igualarse al de su omnipotente padre. Y Las lenguas azoradas que tenía por cabello desprenden un fuego rojizo en señal de reto. Los dioses olímpicos ahí reunidos abren grandemente los ojos reprobando la osadía de levantarse en contra del mas poderoso de todos ellos.

Después de un largo silencio el hombre barbado se pone de pie llenándolo con su tremendísimo cosmo formando al instante estrellas y galaxias por doquier que se van colocando lentamente en los confines del universo.

El dios que estaba postrado hasta afuera de la cámara principal alza la vista –por primera vez- y con nerviosismo trata de recordarle al padre el mensaje primordial.

“SU ILUSTRÍSIMA, disculpe que lo importune pero …. ¿Y LA PROFECÍA? SI ESCUCHA A APOLO ESTARÁ HACIENDO PRECÍSAMENTE LO QUE SE ENCUENTRA ESCRITO.”

El padre –que miraba al horizonte- responde con mucha tranquilidad.

“Deberemos enfrentar nuestro destino sea cual sea el resultado, si nuestra hora a llegado, entonces nada de lo que hagamos nos salvará. La respuesta llegará en el momento exacto y cuando ella esté enfrente de mi, cambiaré el futuro de todos A COMO DE LUGAR.”

Los demás dioses observan pasmados la grandeza del uno que va cubriéndolo todo, hasta que, respondiendo con una voz de trueno -que resuena por todo el lugar-, emite el juicio final.

“La hora ha llegado para todos aquellos que han osado retar la voluntad suprema, no solo Athena será enjuiciada, SINO LA MISMA TIERRA QUE JURÓ PROTEGER será por fin destruida ….JUNTO CON ELLA”

Miles de truenos surcan el cosmos hasta blanquear el escenario por completo.


LOS CABALLEROS DEL ZODIACO EN:
LA BATALLA DEL OLIMPO


El cielo estaba nublado, pero no parecía tener el color de siempre, el aire estaba enrarecido, así que la respiración se dificultaba ¿o era? No sabía con claridad, pero divisaba a lo lejos un peñasco.

No sabía porqué, pero, algo lo llamaba poderosamente, no sabía con certeza lo que era, pero, de cualquier forma sentía y percibía que debía observarlo. Saber con sus propios ojos lo que se encontraba delante del montículo.

Cuidadosamente se levanta y nota que su cuerpo está mas ligero que de costumbre, nota que está rodeado de flores pero estas se decoloraban al tocarlas, algo raro sucedía ahí indudablemente.

Su corazón comienza a latir con mas fuerza a medida que se acerca al peñasco, cuando de repente miles de imágenes impiden su camino atormentándolo violentamente.

Ahí puede ver las imágenes de todas las batallas que ha tenido, todos los caballeros que ha matado a lo largo de su vida. ¿Ha valido la pena? Por un momento duda al escuchar esa pregunta en su mente, pero, al recordar a Athena se olvida de inmediato y continúa su camino. Cada paso que da atormenta a su mente de manera constante.

Las imágenes van tornándose rápida y frenéticamente, queriendo a toda costa impedir su camino, hasta que, actuando con coraje y valor decide darlo todo –como siempre lo ha hecho- y llegar hasta la orilla.

Justo ahí contempla algo que lo deja mudo

“ES LA TIERRA”

Desde ese peñasco podía observar el caos que se divisaba en el horizonte, el cielo se ennegrece de inmediato, y miles de truenos caen haciendo estallar todo, los volcanes se activan, la lluvia y los mares se agolpan hasta provocar una explosión tan grande que aleja al observador y meterlo nuevamente en sus pensamientos.

Con fuerza de voluntad vuelve a levantarse y arrastrándose quiere terminar de ver el final de todo. Pero, para su sorpresa YA NO HABÍA NADA DELANTE DE EL, solo el vacío, tan grande y oscuro como el miedo que comenzaba a invadirlo, de repente, se deja escuchar un crujido que recorre el peñasco mismo, tan fuerte que comienza a destruirlo todo.

Con miedo y agobio observa como de entre sus pies varias columnas recubiertas de mármol van alzándose hasta quedar a muchos metros arriba de el. Cuando el tronido hubo terminado, el observa cuidadosamente que cada estatua se encuentra ataviada con túnicas representativas de la Grecia antigua y que cada rostro es diferente, -12 en total- cuando trata de acercarse una voz de trueno –venida de la efigie del centro- se permea en el aire amenazadora y agresiva.

“SU MOMENTO HA LLEGADO”

Trata de taparse los oídos pero no puede, el eco resuena en su mente y sabe, que el momento ha llegado para ellos, que nada podrá detener su furia y que muy pronto conocería las consecuencias por sus pecados.

-Con muchas gotas de sudor en la frente y con un claro temor en sus ojos, no puede más que pensar lo peor:-

“Los dioses … Los dioses del olimpo por fin han regresado”

Miles de rayos cubren su cuerpo haciéndolo gritar de dolor, antecediendo el gran castigo que le espera y fundiéndolo hasta desaparecer en el infinito.

FIN DEL PRÓLOGO




Capítulo 1: “El regreso de los dioses”

Lugar: Santuario de Athena, Grecia

Un chubasco impresionante azotaba los muros infranqueables del santuario que se postraban orgullosos de permanecer firmes por miles de años. Pero, el día de hoy era diferente, el cielo parecía tener vida propia.

Incontables rayos surcaban el cielo furiosa como recordatorio a la humanidad que esta no se regía por si sola. O al menos ese parecía el mensaje que se quería transmitir.

Varios guerreros olímpicos se encontraban dentro del vacío santuario y a la espera de lo que pudiera acontecer, ya que en ese preciso momento se estaba jugando el destino final de la tierra. Y el rumbo que esta tomaría de ahora en adelante.

Seiya –que se encontraba en una silla de ruedas- grita del dolor hasta caer de la misma, Shiryu que estaba cerca de el, reacciona lento y no logra evitar el terrible golpe de su amigo.

“¡SEIYA!”

Los demás caballeros se alertan al escuchar el ruido sordo de su compañero y se reúnen. Pegaso abre lentamente los ojos y observa cuatro figuras conocidas, son sus inseparables amigos que se encontraban tensos y confusos por la situación en la que se encontraban.

“Seiya, -Lo toma Shiryu del hombro- ¿te encuentras bien? Estuviste varios días inconsciente pensé que nunca despertarías”

Hyoga ayuda a Shiryu y entre los dos vuelven a sentar a Seiya en la silla, al parecer, el caballero de Pegaso aun presentaba secuelas de la batalla contra Hades –o al menos eso parecía-.

“Amigos, no se que es lo que pasó, pero … después de la batalla contra Hades” –diversos recuerdos penetran la mente de Seiya, en su mayoría confusas entre ellas unas flores marchitándose- inmediatamente el recuerdo se esfuma y logra ver las paredes de mármol recubiertas de lino, enormes espejos y una enorme alfombra roja que comenzaba detrás de la silla del Patriarca hasta conectarse al templo de la diosa Athena.

Shun se acerca y mira a Seiya que tenía la mirada perdida, flexiona sus piernas hasta quedar de rodillas y gentilmente toca una de sus manos.

“Después de la batalla ¿Qué?”

Las palabras provocan que Seiya vuelva a centrarse y la mirada tan amigable de Shun lo vuelve a meter a los recuerdos hasta ver el peñasco y la tierra destrozándose por completo.

“La tierra ….. LA TIERRA ESTÁ EN PELIGRO”

Los 4 caballeros veían atemorizados a su querido amigo como advirtiendo sus palabras, a sabiendas que esa profecía que había visto Pegaso YA SE ESTABA materializando.

“Seiya –inclinándose lentamente Shiryu hasta observarlo a los ojos- el juicio de los dioses ya está en la tierra”

El caballero Pegaso se encontraba petrificado por la noticia, e inmediatamente su mente vuelve a divagar hasta observar las 12 estatuas de mármol y sintiendo incontables rayos en su cuerpo grita, su cuerpo comienza a levitar hasta iluminarse. Sus compañeros se estremecen al observar lo ocurrido e instintivamente Shiryu salta en dirección de Pegaso, pero es vapuleado por una oleada de descargas que le impiden llegar a su objetivo.

Shun corre hasta donde Shiryu y Hyoga e Ikki continúan observando a sabiendas de que no pueden hacer nada por aliviar a su compañero. Varios segundos después la descarga termina y Seiya cae pesadamente al suelo.

Los 4 caballeros se abalanzan sobre el y tratan de animarlo, hasta que, Seiya abre lentamente los ojos y observa que un nombre a cruzado por su mente.

“Athena …. TENGO … QUE … VER A SAORI” –Trata de levantarse pero vuelve a caer, shiryu trata de ayudarlo pero es Ikki quien al tomarlo del hombro le hace una seña negativa reprobando su acto. Shiryu baja la cabeza y se levanta, es entonces que Shun al observar las caras largas de sus amigos, decide ser fuerte y acercarse a Seiya que trataba de caminar lentamente a la explanada que estaba delante de la cámara del Patriarca

“Saori ya no está en el santuario”

Pegaso se desconcierta al escuchar tremenda noticia, pero, sin importarle el suceso continúa caminando lentamente hasta asomarse al patio donde residía la estatua de Athena, ahora modificada por la de:

“¿¡APOLO!?, QUE DEMONIOS ESTA PASA …..”

Seiya se asoma rápidamente al balcón y logra observar algo que le hiela la sangre.

“No entiendo … ¿Quiénes son ellos?”

Shun corre hasta donde Seiya lo toma del brazo y de forma gentil comienza a explicarle.

“Amigo el santuario ya no es de Athena, ahora es propiedad de los dioses, los soldados que ves ante ti son guerreros olímpicos a las órdenes de Apolo.”

Seiya voltea nuevamente a observar la estatua que anteriormente se erigía hermosa como la de la diosa Athena, trata de calmarse pero los recuerdos son diversos hasta recordar a Saori tomándolo de las manos y el yacía con la mirada perdida en su silla de ruedas.

“Pero …y ATHENA …. –tomando a Shun de los brazos para luego sacudirlo violentamente- DONDE ESTA SAORI”

Shun comprende la desesperación de su amigo, lo toma de los brazos, e instintivamente voltea a ver a sus compañeros percibiendo su desánimo, y regresa su mirada a los agobiados ojos de Seiya.

“Una luz salió del cielo y de ella bajaron incontables guerreros precedidos por Apolo que se encontraba acompañado de Artemisa, rodearon el santuario en cuestión de segundos. Jabu y los demás comenzaron la defensa, pero fue inútil, entramos dispuestos a darlo todo para ayudarlos pero … Athena detuvo las acciones.”

Shun se separa de Seiya y camina al balcón donde pierde su mirada en el horizonte, Seiya se desespera y coloca su mano en el hombro de Andrómeda.

“Y LUEGO ….?, ¿Qué pasó después de eso?”

Shun sin quitar la vista al paisaje continúa el relato.

“Apolo y Athena hablaron por varios minutos, no sabemos de que, luego entonces Saori se dirigió hacia nosotros y con lágrimas en los ojos se despidió”

“¿QUÉ?” Las órbitas de Seiya se desbordaban por la noticia.

“Nos dijo que, la tierra iba a ser destruida en ese momento si no los acompañaba y que ella tenía que tomar una solución, pero, que ella regresaría por nosotros” –Shun camina en dirección opuesta a Pegaso, al cabo de unos pasos voltea y lo mira fijamente a los ojos- “El día de hoy hará una semana de esto, y todos estamos nerviosos, a raíz de su partida, se han dejado sentir cataclismos por todo el mundo, no ha dejado de llover y el cielo se ennegrece cada vez mas y lo que es peor, no podemos salir del santuario”

Los ojos de Seiya pedían a gritos un rayo de esperanza pero, era inútil todo se vislumbraba como un negro panorama donde cada uno de ellos recibiría el castigo divino sino hacían algo y rápido.
“Pero … ahora que recuerdo, hubo algo que llamó mi atención”

Seiya seguía viéndolo con la intención de que Andrómeda dijera todo lo que sabía.

“Apolo nos veía furioso, pero especialmente a ti, no paraba de verte una y otra vez. Es extraño, ahora que lo medito siento como si ya lo hubiéramos conocido anteriormente.”

De repente un destello impresionante seguido de un ligero temblor se deja sentir por la explanada.

“Shun … ¿Qué es eso?”

“No sabemos con certeza, pero, cada vez que sucede incontables guerreros olímpicos salen a reunirse con sus compañeros. Quiero creer que están preparándose para iniciar una guerra a nivel mundial.” Finaliza Hyoga.

Seiya atravieza –lentamente- la explanada hasta encontrarse con una antesala enorme, protegida por incontables guerreros olímpicos, detrás de ella una enorme pared que emitía una energía morada con círculos concéntricos a los lados.y diversas inscripciones griegas repujadas a lo largo y ancho de las columnas que la sostenían.

Cuando Pegaso intenta seguir adelante varios guerreros le cierran el camino, reaccionando –a su vez- los 4 caballeros que se acercan hasta el lugar.

“ALEJATE ESCORIA” –el guerrero mueve su bastón en dirección de Seiya-

Pegaso logra atrapar el cayado, lo sujeta con fuerza y lo suelta provocando que el guerrero se cayera. Los demás al ver esto no lo soportan y se lanzan sin misericordia golpeando a Seiya que aun se encontraba débil.

Hyoga energiza su cosmo bajando la temperatura rápidamente, cuando los soldados voltean, ya es demasiado tarde

“POLVO DE DIAMANTEEEES”

Varios soldados son congelados hasta el punto de romperse, los demás guerreros reaccionan y salen en desbandada hasta rodear a los 5 caballeros. Cuando de repente.

“ALTOOO”

Los soldados olímpicos reaccionan al voltear y van alejándose hasta abrir paso a un hombre ataviado en túnicas blancas, con una armadura color ónix, el orgulloso caballero se detiene y dice:

“Soy Meges … de la constelación de Ara”

“¿Has dicho MEGES?” –voltea preocupado el caballero dragón-

“¿Qué pasa Shiryu? ¿Sucede algo?” -Hyoga y Shun lo miran confundidos-

-Sin quitarles la vista Dragón continua el relato- “Meges pertenece junto a Teseo y Jasón al grupo de LOS CAMPEONES DE GRECIA”

“¿Cómo?” –Gritan los 4-

“Los campeones …. Una de las batallas más encarnizadas que hemos tenido jamás. –medita Seiya recordando el encuentro contra Kryon.-

¿Por qué están aquí?” –exige Ikki-

“Athena ha mandado por ustedes, parece que el padre ya ha decidido su destino”

Los 5 caballeros se encuentran sorprendidos de la respuesta, y un aire de nerviosismo se permea en el ambiente.

“Sin embargo … -volteándose de espaldas- no voy a consentir que se paseen en el panteón olímpico como grandes y orgullosos guerreros. –voltea de reojo- con gusto los llevaré a Athena … muertos obviamente”

Megen se eleva por los cielos hasta quedar a 8 metros por encima de los caballeros y los guerreros olímpicos. De repente un sonido agudo comienza a salir del cosmo que ha generado el campeón, inmediatamente el cuerpo de Megen comienza a girar rápidamente hasta formar un pequeño huracán llevándose consigo partes del que antes era el templo de Athena.

“Caballeros … sientan la furia del: VENDAVAL DE EOLO”

Todos los caballeros (excepto los guerreros olímpicos) son arrastrados al ojo del vórtice, del cuerpo del campeón emanan incontables rayos eléctricos que se transmiten por todo el huracán golpeando violentamente a los caballeros.

Megen ríe desenfrenadamente hasta que su atención se centra en una figura en particular ERA EL AVE FÉNIX que se encontraba erguido sin estar afectado por el enorme huracán.

Ikki había formado una ventisca de fuego que emanaba de su cosmo, se encontraba de pie con las manos extendidas -muy juntas entre si-, del tremendo fuego solo se podían vislumbrar unos ojos muy brillantes que estaban esperando el momento oportuno para contraatacar.

El campeón, disgustado por la acción del fénix tira con furia al resto de los caballeros y centra todo su poder en Ikki que le estaba provocando una enorme irritación.

“ESE HA SIDO TU ULTIMO ERROR MEGEN”

“¿CÓMO?”

El campeón siente una punzada nerviosa que recorre todo su cuerpo al momento de ver a Fénix abrir la enorme ventisca con su cosmo de fuego y tirar todo el poder del

“AAAAAAAAAVEEEEEEEEEEEEEEEE FÉEEEEEEEEEEEEEEEEENIIIIIIIX”

La orgullosa armadura griega va despedazándose terriblemente por el enorme poder del Caballero Fénix que atraviesa por completo. Megen cae estrepitosamente al piso de mármol herido de gravedad y manchándolo con grandes borbotones de sangre.

Los guerreros olímpicos NO DABAN CRÉDITO a lo que veían, estaban completamente aterrorizados del despliegue de fuerzas del que habían sido testigos.

Megen, que aún permanecía con vida aunque con dificultad observa como una sombra tapa la poca luz que le llegaba al santuario.

“Te equivocaste al juzgarnos”

Megen observa con dificultad a su atacante.

“No somos los mismos caballeros que enfrentaron en aquella ocasión, nuestro poder es diferente Y ESO YA DEBERÍAS DE SABERLO”.

Al término de la frase Megen observa algo que le hiela la sangre por completo, IKKI SE ENCONTRABA SIN SU ARMADURA, al igual que sus inseparables amigos.

“Ccc….oomoo ….ppporr…qu..eee”

“Jamás lo entenderías”

Megen observa que Ikki no está solo, sus demás compañeros se han unido a el y de entre los 5 algo increíble sucede, una poderosa energía de color dorado se manifiesta.

“Este es el cosmo DE LOS CABALLEROS DE ATHENA”

Megen no deja de observar maravillado el tremendo poder generado, cuando de repente 3 imponentes figuras salen de entre la enorme pared que emitía una gran cantidad de energía morada

“Es …pe…ren ….no … se …acer…quen” –grita Megen aterrorizado-

Uno de los tres campeones –con túnicas blancas y reluciendo una armadura de color zafiro- se acerca hasta su compañero caído y con voz cálida dice:

“No te preocupes hermano, nosotros nos encargaremos”

“Noo … tie…nes….que…Escu..char…me…..por…favor..”

El que estaba hablando con Megen se levanta, eleva la vista y al ver a los caballeros sonríe burlonamente. Acto seguido pone su mano en dirección de Megen y con un gesto de la misma la cierra con furia triturando al campeón griego.

Los caballeros observan con enorme sorpresa la horrible actitud y arrogancia con la que se ha deshecho el campeón de su “amigo”.

“¿Por qué LO HICISTE?” –infiere furioso Seiya-

El campeón ríe silenciosamente al momento de tocarse el enorme copete con delicadeza al tiempo que clava su vista en el caballero de Pegaso

“No has dudado ni un momento en matar a un camarada de armas y eso no lo voy a permitir”.

El campeón cierra los ojos, se voltea y su enorme capa revolotea por el movimiento. Luego entonces comienza a caminar lentamente cerca de los otros 2 campeones, se detiene y con una marcada petulancia voltea nuevamente a ver a Seiya.

“Aquellos que son derrotados vilmente por un caballero de bronce no puede seguir perteneciendo al orgulloso panteón griego” al término de la frase los otros dos campeones comienzan a reír.

“Eres un COBARDE” –grita Seiya al tiempo que corre con todas sus fuerzas para lanzar el:

“METEORO DE PEGASOOOO”

El campeón reacciona tan rápido que al momento de avanzar sobre los meteoros, este desaparece y aparece. En cada desaparición avanza varios metros hasta quedar enfrente de Pegaso.

Seiya se ladea hacia atrás perdiendo el equilibrio por querer evitar el golpe y tira de nuevo su meteoro. El campeón se agacha lo mas que puede mete la mano en el pecho de Seiya y una poderosa energía lo eleva por los cielos cayendo duramente al suelo de mármol.

Los 4 caballeros reaccionan pero, al voltear SE DAN CUENTA QUE ESE MISMO CABALLERO ESTABA junto a sus compañeros como si nunca hubiera hecho movimiento alguno.

“¿Cómo es que hizo ese movimiento?” –grita sorprendido Hyoga

“Los meteoros de Seiya no fueron lanzados a su máxima potencia, pero eso no explica la velocidad de este caballero” –argumenta Ikki-

“Eso que vieron fue una pequeña probada del ESCUDO DE ARES, en otras palabras todo mi poder es concentrado en un solo ataque, deben estar agradecidos de que no lo haya usado a su máximo poder, ya que, naturalmente estarían muertos … y eso no sería divertido.”

“¿Quiénes SON USTEDES? –exalta fúrico Shiryu que estaba al lado de Seiya el cual se encontraba mas débil por el esfuerzo.

El campeón que se encontraba a la derecha ataviado de túnicas blancas 1.70 de estatura y armadura color violeta deja ver su rostro a la luz.

“Yo soy Peleo de Augías” –centelleando electricidad por todo su cuerpo-

El campeón que estaba a la izquierda de Peleo sale a su vez a la luz, mostrando una armadura muy brillante color azul celeste de 1.78 de estatura.

“Yo soy Héctor de Troya” –Poniendo su mano derecha cerca de una imponente espada y en su mano izquierda un enorme escudo.

El caballero que estaba enfrente de ellos vuelve a cerrar los ojos y con un movimiento rápido brinca tira su capa y al caer lo hace golpeando rápida y poderosamente su puño en la roca sintiéndose una explosión 100 metros debajo del santuario que explota con un rugido impresionante, cayendo enormes pedazos de mármol cerca de la casa de Cáncer.

Siguiendo con esa posición el campeón levanta altivo la vista y dice:

“Yo soy AJAX … AJAX EL GRANDE”

“¿HAS DICHO AJAX? ….No es posible” –dice Shiryu nervioso y exaltado-

“¿Qué pasa Shiryu? –voltea sudando Hyoga-

“Estamos en problemas … EN GRAVES PROBLEMAS, estos campeones son igual o incluso mas poderosos que los que enfrentamos en el pasado. Sin nuestra armadura no tenemos oportunidad de vencer.” -Los 4 caballeros voltean temerosos donde Ajax sudando por los poros-

“Hum …” -sonríe irónico Ikki- …”No me interesa … LOS HAREMOS CAER ASI SEA LO ÚLTIMO QUE HAGA”

“IKKI ESPERA” –grita desesperado Shun-

Ajax levanta la vista y desaparece en el acto, Fénix provoca un tornado de fuego y justo en el momento los dos caballeros saltan lanzando sus máximos poderes.

“AAAAAVEEEEEE FÉEEEENIIIIX”
“ESCUUUDOOO DE AREEEEES”

Milésimas de segundo antes del impacto, una sombra atravieza rápidamente el lugar dejando miles de relámpagos por doquier. Cuando Fénix y Ayax tiran el golpe chocan contra un muro de energía que los repele instantáneamente.

Los dos caballeros se recuperan y se aprestan a repetir el acto cuando observan que un muro de electricidad los ha dividido por completo. Todos los caballeros se quedan atónitos del efecto divino que se ha manifestado en el lugar, inmediatamente el hermoso muro desaparece rápidamente dejando a un hombre de 1.67 de estatura, cabello rubio y ataviado de túnicas blanquiazules con varios rayos que recorren el peto del pecho.

Acto seguido los campeones hacen reverencia del dios que está enfrente de ellos.

“Señor Hermes, no esperábamos su llegada”

“HERMES” –suspira Shiryu-

“¿Es que acaso hablo en otro idioma?” –termina Hermes sin voltear a ver a Ajax-

El campeón griego siente un temblor que recorre su cuerpo y sin levantar la vista continúa su relato.

“Le pido perdone mi osadía gran señor, pero no podía dejar las cosas de esta manera, no después de ver a Megen derrotado por una basura”.

“¿QUÉ?” –exclama furioso Ikki, sujetado por Hyoga y Shun-

“Yo no pregunté eso” –finaliza Hermes cada vez mas exaltado

“Pero señor yo le pido que ….”

Hermes voltea a ver a Ayax encolerizado y un destelleo se produce en sus ojos, en seguida los tres campeones son envueltos en una burbuja de energía eléctrica que explota haciéndolos caer pesadamente al suelo.

“Nunca mas te atrevas a interrumpirme, la próxima vez no seré tan benévolo”

“Sss…si Se..ñor” –Ajax se inclina con mucha dificultad, y múltiples heridas salen de su cuerpo, Héctor y Peleo casi no pueden moverse y deciden quedarse los tres inclinados sin voltear a ver a su dios.

“He venido por ustedes para llevarlos ante Athena”

Los caballeros no salían de su asombro y menos de la actitud que Hermes expuso hacia sus guardianes.

“¿Estos son los dioses? ¿Seres arrogantes que solo se dedican a menospreciar la vida de los humanos? ¿Será posible que no les importe lo que pueda pasarle a nosotros o la tierra?.

Saori que diferente eres de todos ellos, no cabe duda que no en vano eres la embajadora de la paz aquí en la tierra. Prometo defenderte de todo lo que pase no importando lo que suceda … ATHENA, ESPERANOS.” –termina Seiya que se encontraba metido en sus pensamientos-

El portal que estaba en la enorme pared que emitía una energía morada se activa de inmediato succionando a todos los caballeros, el último en subir era el Fénix que no evita lanzar una última mirada al santuario, tan desolado y desierto por la ausencia de Athena que le ponía los pelos de punta.

Inevitablemente su mirada choca con la de Ayax que se encontraba mirándolo con una fiereza inusual. El fénix reacciona irónico respondiendo el reto con una mirada altiva, la energía morada lo cubre desapareciendo del santuario.

Una luz blanquecina rodea todo a su paso, lastimando la vista de todos los presentes hasta que, cada uno despierta tirado en el pasto.

“De prisa caballeretes que no tengo su tiempo” –exclama Hermes bastante enojado-

Los caballeros reaccionan sin decir ni una palabra.

“Maldito” exclama Shiryu entre suspiros

Inmediatamente Shun lo toma del hombro y con una sonrisa en la cara niega con la cabeza, Dragón entiende y comienzan a seguir a Hermes por una enorme colina.

Al final de la misma Hermes exalta majestuoso

“Observen humanos, esta es la belleza DEL OLIMPO”

Los 5 caballeros corren rápidamente y al observar, sus ojos se encuentran excitados por la sublime belleza de lo divino, enormes templos que recorrían un largo camino divididos por un enorme lago que terminaba en una gran cascada. Así como un esplendoroso bosque a la mitad del mismo y enfilado hacia una luz que brillaba solemne al final del camino.


CONTINUARA ...............
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