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Sé que estoy vivo en este bello día acostado contigo. Es el verano. Acaloradas frutas en tu mano vierten su espeso olor a mediodía. Antes de aquí tendernos no existía este mundo radiante. ¡Nunca en vano al deseo arrancamos el humano amor que a las estrellas desafía! Hacia el azul del mar corro desnudo. Vuelvo a ti como al sol y en ti me anudo, nazco en el esplendor de conocerte. Siento el sudor ligero de la siesta. Bebemos vino rojo. Esta es la fiesta en que más recordamos a la muerte.
Fco. Arias Solís
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