ESTA ES LA CARTELERA INFORMATIVA DE WWW.DOCENTEDIGITAL.COM El correo es perez@profesortomas.com y tambien funciona como messenger: perez@profesortomas.com; Movil 0416-6521036

FUNDAMENTOS EN LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS NATURA...
FORMACIÓN DOCENTE EN CIENCIAS NATURALES
* E-mail:
* Password:
Registrarse Presentación Miembros Imágenes
¿Has olvidado tu Password?

Autor Mensaje
TOMAS PEREZ
 
Mensajes: 15
Registrado: Enero/2007
Estado: Off-line
Grupo: Administrador del foro
 
 
  Johnmary Esis : FORMACIÓN DOCENTE EN CIENCIAS NATURALES 11/Febrero/2007 - 09:50

FORMACIÓN DEL DOCENTE DE EDUCACIÓN INICIAL PARA LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS NATURALES Y LA TECNOLOGÍA

 

 

(Johnmary Esis )

 

 

           

 

 

            Con el propósito de mostrar parte de la realidad que se vive en la Educación Inicial del Municipio Maracaibo, a continuación presento algunas características tomadas de un estudio en el año 2004.

 

 

            Los factores que influyen en la práctica del docente de Educación Preescolar para la enseñanza de las Ciencias Naturales, son: interés por el área de las Ciencias Naturales, tiempo disponible para la actualización en el área, deficiencias en el dominio de los contenidos, pocas planificaciones de actividades relacionadas con las Ciencias Naturales, carencia de recursos materiales para la ejecución de actividades, insuficiente espacio en el aula e institución para el trabajo con las Ciencias Naturales y falta de cursos y talleres de actualización y perfeccionamiento en el área.

 

 

            El docente de Educación Preescolar demuestra interés por el área de las Ciencias Naturales, lo cual permite que mantenga una actitud abierta, ser modelo y promotor de principios y valores que exalten la conciencia cívica, conllevando al niño a demostrar y mantener un interés, por el área de conocimiento objeto de estudio.

 

 

            De igual manera, los docentes disponen de tiempo para la actualización de los contenidos y estrategias en el área de las Ciencias Naturales, es decir demuestran una actitud positiva hacia el aprendizaje y consecución de su formación académica.

 

 

            Por otra parte, presentan dificultades en el dominio de los contenidos relacionados con las Ciencias Naturales. Esta situación los conlleva a satisfacer escasamente las inquietudes, necesidades e intereses de los niños y niñas, o a ofrecer respuestas erradas; situación que limita el desarrollo integral del niño participante en este nivel educativo y conlleva a que sólo planifica de vez en cuando actividades relacionadas con las Ciencias Naturales, lo que implica que se está dejando a un lado el carácter de importancia que tiene esta área académica o del conocimiento. Así mismo, se está dejando a un lado la alfabetización científica y tecnológica y lo propuesto en los objetivos del Nivel de Educación Preescolar.            Con respecto a la realidad de los espacios educativos, es importante destacar que los docentes de este nivel, no cuentan con suficientes recursos materiales en el aula para ejecutar actividades relacionadas con las Ciencias Naturales; lo cual imposibilita la puesta en práctica de diversas estrategias para la enseñanza de esta área del saber, conllevando al niño y la niña a que posiblemente no alcancen un aprendizaje significativo y por consiguiente a retardar el logro de los objetivos propuestos para la etapa.

 

 

            Así mismo, muchos centros de educación inicial no cuentan con suficiente espacio en el aula y fuera de ella para llevar a cabo, procesos significativos de enseñanza-aprendizaje de las Ciencias Naturales, lo cual es negativo tanto para la práctica del docente, como para el aprendizaje y desarrollo integral del niño.

 

 

            Finalmente se puede agregar que para los docentes de Educación Preescolar no se planifican cursos y  talleres para la actualización y perfeccionamiento en el área de las Ciencias Naturales; por lo cual la práctica del mismo, está siendo influenciada por una carencia de conocimientos que les permitan estar al día con los avances e innovaciones en el área y sobre todo a lo referido a la didáctica. Es decir, el docente se encuentra necesitado de procesos educativos de actualización y perfeccionamiento que les ayude a mantener el perfil, con el que en algún momento egresó de su proceso de formación profesional.

 

 

            Esta situación descrita anteriormente, ha despertado mi preocupación, siendo el punto de partida de las investigaciones e interés por conocer cada día más mecanismos que contribuyan a mejorar la formación de los futuros docentes que egresan de la Mención educación Preescolar de LUZ.

 

 

            Son muchos los autores que plantean la importancia de enseñar ciencias, la manera como puede enseñarse, evaluarse, entre otras cosas; pero aún continúo inquieta con respecto a qué conocimientos debe tener un docente de Educación Inicial acerca de las Ciencias Naturales y la tecnología. Pues es conocido que el docente prepara el proceso de enseñanza y aprendizaje sobre la base de lo que sabe, en tal sentido si no maneja una amplia gama de contenidos posiblemente sea poco lo que pueda preparar o satisfacer el interés de los niños y las niñas.

 

 

            Personalmente he vivido la experiencia de tener a cargo un grupo de alumnas que se están formando para ser docentes de Educación Inicial, he trabajado con ellas la didáctica de las ciencias naturales, pero dejando a un lado los contenidos específicos de esta ciencia, pues tardaríamos varios semestres para que los estudien, pero aún continúo con la duda acerca de qué enseñar ¿contenidos de las ciencias naturales? o  ¿estrategias didácticas para desarrollar los temas de ciencias?.¿Será necesario que cursen una asignatura relacionada únicamente con las ciencias naturales a parte de la didáctica? ¿Deberá ser un profesor del área quién administre la asignatura o un especialista en Educación Inicial?

 

 

En función a esta breve descripción presentada, solicito a los expertos en esta área algunas propuestas que puedan  ayudar a dar respuesta a estas interrogantes

 

 

 

 

Johnmary Esis

 

 

 

 

Editado por: TOMAS PEREZ (11/Febrero/2007 - 09:56)
MacrotemaFORDOCENTEEsis.doc
Tamaño: 27136
Tipo: application/msword
 
TOMAS PEREZ
 
Mensajes: 15
Registrado: Enero/2007
Estado: Off-line
Grupo: Administrador del foro
 
 
  Janeth Arteaga: FORMACIÓN DOCENTE EN CIENCIAS NATURALES 11/Febrero/2007 - 09:46

LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO DE CIENCIAS NATURALES

 

 

 ¿UN CAMBIO DE PARADIGMA?

(Arteaga Janeth)

 

 

 

 

Esta intervención que voy a compartir con mis compañeros del seminario, la he situado en el plano del análisis y la reflexión de mi propia acción como formadora de docentes en el área de biología.

El tema de la formación de los docentes de ciencias naturales, es un tema que se encuentra anclado en la realidad de nuestras aulas, por tanto, me considero involucrada y coresponsable del problema.

Es de todos conocido y sumamente trillado, que una de las criticas que se ha hecho a los procesos de renovación curricular y a las innovaciones educativas, es la escasa atención prestada al papel que le toca jugar al docente en estos procesos, lo que ha llevado a la repetida constatación de marcadas diferencias entre lo perseguido por los investigadores y los diseñadores de currículos y lo que realmente llevan a la práctica los profesores.

A menudo, se ha tratado de solventar el problema organizando cursos para difundir las nuevas propuestas y encontramos que cada año son muchos los profesores que participan en seminarios o asisten a cursos con la intención de perfeccionarse profesionalmente, y que cuando reanudan sus clases están dispuestos a utilizar las nuevas técnicas, los nuevos materiales curriculares, las nuevas formas de favorecer la creatividad y el aprendizaje de sus alumnos. Sin embargo, muchos de estos docentes, antes de que puedan darse cuenta, se encuentran enseñando de la misma forma como lo habían hecho siempre, adaptando los nuevos materiales o técnicas a los patrones tradicionales. Se genera así una lógica frustración y una decepción al percibir que las cosas no han funcionado mejor que los años precedentes, a pesar de las nuevas y prometedoras ideas. (Maiztegui, y col. 2000).

Por tanto, me pregunto ¿Cuáles pueden ser los motivos de esta falta de efectividad? ¿Qué lleva al docente a continuar con su vieja rutina de clases? ¿Por qué le cuesta tanto introducir en su acción lo que plantean los investigadores o los diseñadores de currículo en sus propuestas?

Coincido con Porlán y Martín del Pozo (2000) quienes plantean que algunas de las respuestas a estos planteamientos serían: a) los profesores y profesoras no son considerados, en estos procesos de reforma, como sujetos activos, creativos y responsables, sino como los encargados de aplicar en sus aulas y centros las nuevas disposiciones curriculares; b) los propios profesores no se conciben así mismos como profesionales que pueden y deben tomar decisiones acerca de las finalidades educativas, la naturaleza de los contenidos escolares, los modelos metodológicos y los sistemas de evaluación; c) los profesores no son fácilmente permeables a las propuestas y reflexiones de los investigadores, dado que tienen concepciones explícitas e implícitas sobre la enseñanza y el aprendizaje, coherentes con las tradiciones curriculares y con las características del contexto donde trabajan, que actúan como obstáculos internos para el cambio y la innovación, d) la formación del profesorado, tanto la inicial como la permanente, no promueve un conocimiento práctico profesional que integre de manera satisfactoria los conocimientos teóricos y los basados en la experiencia, de manera que los profesores tienen dificultades para realizar un distanciamiento crítico de su actividad y  e) a los formadores de los docentes les cuesta asumir, que los modelos de enseñanza alternativos e innovadores no se transfieren directamente al profesorado, más aún cuando sus condiciones de trabajo se mantienen inalterables.

Según lo expuesto, las razones son múltiples y variadas, pero para efectos de esta reflexión me remitiré nuevamente al problema de la formación del profesor, en este caso del de ciencias, por tanto, trataré de abordar lo que concierne a su formación tanto inicial como permanente.

Para llegar a un acuerdo, en relación a los principios y propósitos de la formación inicial de los profesores de ciencias, hay que llegar a un consenso en relación a: el tipo de escuela que queremos, para qué enseñar ciencias, cuál es el papel de los docentes en el proceso de formación de los futuros ciudadanos (no podemos disociar tan fácilmente las finalidades del sistema educativo de las competencias que se requieren de los docentes), en fin, no es sólo discutir que el dominio del contenido, de las estrategias de aprendizaje, de las diversas técnicas de evaluación, es importante para su “buen desempeño” como docente, es preciso además tomar en cuenta otras factores que harán posible que la formación del docente que necesitan nuestras escuelas.

Me encuentro entonces, que en relación a la formación de los profesores de ciencias, en nuestro país, aún faltan definiciones por hacer, conceptos por clarificar y desacuerdos por superar, es por ello que planteo la necesidad de un espacio de reflexión y de acciones concretas, orientado a determinar un Programa unificado de formación de profesores de Ciencias, para nuestro contexto venezolano.

Es importante aclarar, que si planteo un Programa unificado de formación de profesores de ciencia, no me refiero a una receta que debemos cumplir los que trabajamos con formación de docentes, sino, una serie de lineamientos teóricos que permitan adaptar la formación, al contexto donde se desarrollará el docente.

Y ¿cuáles serían estos lineamientos? Permítanme soñar un poco y les expresaré lo que desde mi experiencia y reflexión, considero pueden ser algunos de estos lineamientos.

a) Debemos en primer lugar, estar claros en lo siguiente: ¿para qué enseñar ciencias?, ¿a quién vamos a enseñar ciencias?, para luego comenzar a establecer las competencias que identifique los saberes y capacidades requeridos por ¿quien va a enseñar ciencias?

b) Luego que estamos claros en estas competencias, debemos organizar el plan de formación en torno a esas competencias.

c) Tomar en cuenta durante el proceso de formación, una verdadera articulación entre teoría y práctica. Lo anterior nos lleva a considerar, que quienes se encargan de la formación de los docentes deben fundamentar la transposición didáctica en el análisis de la acción y sus transformaciones.

d) Una selección de los saberes, que permita a los docentes relacionar los conocimientos de las diversas disciplinas. En esta sociedad, que muchos autores contemporáneos la han catalogado como la sociedad del conocimiento, es prácticamente imposible saber todo de todo, es por ello que, el docente debe desarrollar la capacidad de reflexión y búsqueda que le permita construir en la medida que lo requiera nuevos saberes.

e) Además de reflexionar y construir nuevos saberes en el plano conceptual, también es importante la reflexión sobre la práctica. Debemos darle, desde nuestras instituciones formadoras de docentes, las herramientas para que desde su práctica, pueda innovar, negociar y regular su propia acción, ya que estamos conscientes, que les tocará desempeñarse en una sociedad que está en continua transformación, por lo que hay que valorar las experiencias sin dejar de mirar al futuro.

f)  Y para completar mi propuesta, sugiero que en el proceso de formación del docente de ciencias se favorezca el crecimiento de un individuo crítico, que pueda facilitar y motorizar a su vez la formación de esos ciudadanos que tanto reclama nuestra sociedad, que es capaz de ver la ciencia y la tecnología como parte esencial de sus vidas y es capaz de tomar desiciones respecto a su uso y abuso.

Lo que he expresado creo permitirá acercarnos a lo que Porlán y Rivero (1998), han denominado el conocimiento profesional deseable.

Esta formación profesional deseable incluye: contenidos (meta disciplinares, de las ciencias naturales y de las ciencias de la educación), el saber práctico complejo (teorías prácticas y saber hacer fundamentado) y contenidos procedentes de la experiencia profesional (concepciones personales, técnicas didácticas y estudios empíricos). Todos estos elementos deben estar continuamente interrelacionados a lo largo de su formación, no sólo inicial sino también permanente.

Ahora bien, todo lo anterior nos remite a un punto álgido en todo esta propuesta, las instituciones formadoras de docentes y los formadores de docentes, hasta ellos deben llegar también nuestras reflexiones, es importante que empecemos a revisar cuales son nuestras (me refiero a los formadores de docentes) concepciones en relación a: ¿qué es la ciencia?, ¿para qué enseñar ciencias?, ¿qué docente estamos formando?, ¿cómo enseñar ciencias? ¿qué debemos enseñar de la ciencia?

En cuanto a este aspecto, me es difícil expresar una consideración, ya que tocar el punto de la formación de los formadores es ir a un territorio árido, ya que es poco explicado y menos aun explorado y los espacios de reflexión son casi inexistentes. Prevalece, (y esto lo he constatado en las discusiones relacionadas con las reformas curriculares) la creencia que lo importante en la formación del docente es: - llenarlo de contenidos científicos, para que “domine la materia a enseñar” y esto le corresponde a los que administran las asignaturas del área disciplinar; - que sepa las ultimas tendencias en estrategias de enseñanza, recursos y técnicas de evaluación, esto le corresponde a los del área pedagógica; - que domine los procesos psicológicos del aprendizaje (esto le corresponde a los especialistas en psicología y orientación) y así sucesivamente con cada uno de los saberes.

Todo lo anterior lleva a que el docente tenga una formación fragmentada y queremos que luego cuando este en el aula de clase busque cómo integrar todos estos saberes.

Aunado a lo anterior, se presenta que en la mayoría de los casos los formadores de formadores no tienen contacto con las escuelas, por lo que no tienen una apreciación de la realidad educativa que se está gestando desde el seno de las instituciones y mucho menos con la problemática que allí se genera, (Vaillant , 2002)

 

 

En ese orden de ideas, considero que formar al docente del siglo XXI, requiere que desde nuestras aulas de formadores de formadores, comencemos a gestar los cambios necesarios para que esos docente que soñamos salgan de nuestras instituciones, más capacitados para enfrentarse a la realidad educativa que le tocará vivir.

Es por eso que considero, que en el tema de la formación de los docentes, no sólo inicial sino también permanente, están implicados una serie de elementos que hace que para enfrentarnos a él debamos cambiar nuestros paradigmas.

 

 

Yannett Arteaga de Vílchez

 

 

 

 

 

 

Referencias

 

 

 

 

 

Maiztegui, A., González E., Tricárido H., Salinas J., Pessoa de Carvalho A. y Gil D. (2000). La Formación de los profesores de ciencias en Iberoamérica. OEI. Ediciones. Revista Iberoamericana de Educación. Número 24.

 

 

 

 

Porlán R. y Rivero A. (1998). El conocimiento de los profesores. Serie Fundamentos Nº 9. Colección Investigación y Enseñanza. Diada Editora. España.

 

 

 

Porlán R. y Martín del Pozo R. (2000). La formación del profesorado en un contexto constructivista. [Documento en línea].

Disponible: http://www.if.ufrgs.br/public/ensino/vol7/n3/v7_n3_a6.htm Consulta: 2006, marzo, 15

 

 

 

Vaillant  D. (2002). Formación de formadores. Estado de la Práctica. OPREAL. Programa de promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe. Nº 25

Editado por: TOMAS PEREZ (11/Febrero/2007 - 09:55)
MacrotemaFORDOCENTEArteaga.doc
Tamaño: 35840
Tipo: application/msword
 
TOMAS PEREZ
 
Mensajes: 15
Registrado: Enero/2007
Estado: Off-line
Grupo: Administrador del foro
 
 
  Tomas Pérez:: FORMACIÓN DOCENTE EN CIENCIAS NATURALES 11/Febrero/2007 - 09:33

UNIVERSIDAD DEL ZULIA

PDCH-LUZ

Seminario: Fundamentos de la Enseñanza de las Ciencias Naturales

 

Mediadora: Dra. Aurora Lacuela

 

 

 

FORMACIÓN DOCENTE  Y ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS NATURALES

 

 Y TECNOLOGÍA

 

Autor: TOMÁS PEREZ

 

 

     Antes de comenzar a exponer algunas ideas sobre la formación del magisterio en el área de las ciencias naturales y tecnología es prudente destacar  la polémica que se ha suscitado entre quienes apoyan la individualidad de la tecnología y aquellos que la explican asumiendo que los conocimientos científicos apoyan la existencia del quehacer tecnológico. En estas líneas no se asumirán posiciones a favor o en contra de alguna; por el contrario se aprovechará la discusión para animar reflexiones en ese sentido.

 

     No se pretende realizar una revisión exhaustiva de los argumentos que apoyan una u otra tesis, pero se aspira encontrar algunas respuestas a interrogantes que han quedado en el camino después de largo trajinar por estos temas.      

 

     En el ámbito de la formación docente, que es el tema específico que nos ocupa, existen elementos de juicio para avalar la incorporación de la enseñanza de las ciencias naturales  de manera  independiente o de forma asociada con la educación tecnológica, es decir, las dos opciones cuentan con suficientes argumentos para ser consideradas como viables en el escenario educativo; me propongo exponer en lo sucesivo algunas ideas que pudieran contribuir a animar algún tipo de discusión, entendiendo que no estoy obligado a asumir alguna postura única a ultranza. Pretendo exponer algunas evidencias que muestran el apoyo teórico o razones prácticas  para estimar su permanencia en el currículo y ejercicio docente.

 

     Permítanme ubicarme en el contexto de una institución de formación docente por excelencia como la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) en la que el currículo está impregnado de esa necesidad de egresar un maestro  (profesor) con determinado perfil, consustanciado con la labor que ejercerá en un contexto de posibilidades reales e ideales, ambas inclusive, de bienestar social. La tomo como referencia, infiriendo que otras instituciones pudieran coincidir en el propósito de la UPEL con base en su visión y misión.

 

     Cuando se entiende que el profesional de la docencia tendrá (una vez que salga egresado) la misión de propiciar la construcción de un ciudadano cívicamente activo también se asume que su formación debe incluir suficientes estímulos que lo acerquen a ese ideal que habrá de modelar ante sus alumnos. Cada curso, cada situación de aprendizaje contribuye en una u otra medida en el desarrollo de ese gestor de conductas, propiciador de acciones, constructor de ambientes de aprendizajes para la vida.

 

     Con tan elevada misión en sus manos, una institución formadora de docentes  se consigue con las dos alternativas antes enunciadas y debe sopesar las debilidades y fortalezas de una y de otra. Partimos de la idea que admite la inclusión de las ciencias naturales en el proceso educación formal de los ciudadanos (tema tratado en un artículo diferente a este, asumiéndolas como inexorablemente indivisibles) pero, nos detiene la duda de optar por aislar las ciencias naturales y trabajarla separada de la enseñanza tecnológica cuando se trata de futuros maestros o profesores, indiferentemente de sus áreas de especialización.

 

     La pregunta pudiera sugerir una respuesta afirmativa al tomar como referencia un profesor de matemáticas, química, biología, física o geografía (aunque cualquier discusión no estaría desasistida de argumentos) sin embargo,  ¿que se diría para apoyarla en casos como lengua extranjera o materna, preescolar, entre otras?. Para qué ocupar la atención de los docentes de otras áreas en asuntos científicos (y tecnológicas)  si ellos solo abordarán tópicos propios de su especialidad?.La respuesta a esta interrogante debe considerar otros asuntos de este mismo foro: acaso en la educación general preuniversitaria es necesaria la enseñanza de la ciencia?

 

     Si admitimos que un futuro bachiller debe recibir insumos para cimentar bases que le permitan desenvolverse exitosamente en la sociedad académica futura y responder responsable y críticamente ante los retos de una sociedad enérgica y dinámica, en la que la información evoluciona constantemente, entonces ya por allí se perfila la idea que ese joven debe contar con un mentor que fomente dicha conducta. Ese maestro o profesor ha de estar preparado y suficientemente alerta para estimular y canalizar los intereses del  colectivo estudiantil.

 

    Recibir instrucción de orden científico lo acerca de forma natural al ejercicio de competencias que la cotidiana acción social le requerirá. Por ejemplo: tomar decisiones en un consejo comunal con base en el impacto del transito  vehicular por determinada calle de su barrio o urbanización,  valorar el rendimiento laboral o las finanzas de una empresa tras el análisis de reportes estadísticos; son situaciones en las que la formación científica (empírica o racional) tiene mucho que aportarle al ciudadano para hacer su vida cotidiana más confortable yu segura.

 

     Ahora bien: solo ciencias naturales? o ciencias naturales y tecnología?. Si nos ubicamos en el enfoque de la aplicabilidad de los conocimientos y consideramos la educación tecnológica como una extensión de la enseñanza de las ciencias, en el mejor sentido de la expresión, probablemente tendríamos que asumir que los docentes deben estar formados para emplear las herramientas que la tecnología ofrece y sacar provecho de la producción científica. El profesor modelará ante su colectivo las maneras de resolución de problemas y toma de decisiones posibilitadas mediante el empleo de los conocimientos en contextos reales.

 

   Si miramos la tecnología de manera independiente, es decir, no necesariamente como la simple aplicación de conocimientos generados en un laboratorio bajo condiciones controladas y siguiendo protocolos científicos, también podemos afirmar que la formación docente no debe prescindir de la educación tecnológica. La promoción social y el liderazgo del magisterio requieren en su ejercicio diario de condiciones que apoyen esa labor de generar sinergia en las comunidades para la resolución de problemas y búsqueda de bienestar.

 

     Un individuo que ocupe gran parte de su tiempo en la formación de ciudadanos, amerita comprender que, pese a que coinciden en algunas etapas (sobre todo la experimentación) la  ciencia y  la tecnología coexisten pero metodológicamente viven su independencia; pudiera entenderse como una simbiosis metodológica. La formación tecnológica por si sola propicia posibilidades para resolver problemas y generar bienestar, a pesar de no asumir una postura tan rigurosa como la deseable en el método científico.

 

     Al leer las líneas precedentes y, asumiendo que el futuro docente amerita ser formado en los ámbitos científico y tecnológico, surgen algunas otras interrogantes:

 

     Todos  deben recibir el mismo tipo o nivel de formación científica? Es decir, asumiendo que nos estemos refiriendo a un profesor de biología o química, estos individuos deben capacitarse con la misma profundidad y especificidad?, o deben considerarse algunas diferencias del plano personal?. Dicho de otro modo, pese a que a el aprendiz docente no le interesen todas las aristas del plano científico, debe ser formado para asumir el rol de promotor social y por ende parecería poco prudente obviar orientaciones de algún tipo; tampoco sería prudente banalizar tópicos o competencias científicas o tecnológicas que pudieran interesar a los futuros discípulos, aunque a él en lo personal no le resulten convenientes ni interesantes en su proceso de formación ¿?.

 

     Si bien es cierto que en esta sociedad de la información y el conocimiento existen innumerables oportunidades para acceder a fuentes y soportes incalculables en materia científica, también es bien cierto que la conducta y el componente afectivo no son un producto de acceso libre, por lo cual me inclino a responder que si resulta conveniente insistir en que las instituciones de formación docente consoliden el componente científico y tecnológico en el currículo, atendiendo a las diferencias individuales para garantizar que el aprendizaje sea significativo, con lo cual se potenciarán las posibilidades de trasladar esa atracción por las ciencias naturales hacia los discentes en contexto real, cotidiano. Esto podría parecer utópico, pero entendiendo que existen diferentes niveles de acción social, vale la pena impulsar ese acercamiento del individuo con la ciencia viva, la aplicada y, esa tecnología que genera bienestar por la vía de la resolución de problemas.

 

     En el plano teórico se pueden seguir replanteando preguntas y con la práctica se animan otras inquietudes, pero, más allá de responder o preguntar de manera generalista valdría la pena plantearse el perfil de ese docente de “a pie”, el que vive en algún barrio de Barquisimeto y viaja a Cubiro o Sanare a ejercer su labor. Para él la ciencia es el sol y la lluvia, la distancia entre el terminal de autobuses y la escuela o liceo, las razones de una hidrocefalia o malformaciones en los niños que viven en las cercanías del valle de Quibor, el dengue o el cólera, la desnutrición y la deserción escolar.

 

     ¿Esa formación científica y tecnológica será su herramienta para generar soluciones o al menos para viabilizarlas? o seguirá siendo la página de un libro o programa escolar?. Me animo a pensar que la primera opción es irrefutable. Siendo así puedo afirmar que la formación docente debe incluir las ciencias naturales y la tecnología arraigada y profundizada en la medida en que se atiendan las individualidades y el producto se traduzca en bienestar colectivo, más allá de una frase o un cliché atractivos.

 

     Dejo abiertas las preguntas e inquietudes, quizás siempre estarán allí; probablemente esta aproximación no disipó dudas, pues sinceramente creo que las diversificó, pese a que algunas de las líneas de la exposición pretendieron ser argumentos para validar la incorporación de la ciencia y la tecnología en la formación del futuro docente o los profesionales en ejercicio.

 

 

REFERENCIAS

 

     1.- LACUEVA, A. (2000) Ciencia y tecnología en la escuela. Caracas/Madrid: Laboratorio educativo/ Popular. Capítulo 1

 

2. - HURD, P. De H (2000). Transforming middle school science education. Nueva York. Teachers College Press. Capítulo  5, 6 y 7.

 

3. GIL PEREZ, D. (1997). El currículum de ciencias en el ciclo 12 – 14. Algunas proposiciones relativas a la introducción de la formación científica de los futuros ciudadanos y ciudadanas.

 

4. RODRÍGUEZ DE FRAGA, A. (1996). Educación Tecnológica (se ofrece). Espacio en el aula (se busca). 2ª. Edición. Buenos Aires: Aique / ORT Argentina. Capítulos 1, 2, 3 y Conclusiones.

 

   

(Tomás Pérez)

     Editado por: TOMAS PEREZ (11/Febrero/2007 - 17:54)
Trabajo4MacrotemaFORDOCENTEperezTomas.doc
Tamaño: 30720
Tipo: application/msword
 
AURORA LACUEVA
 
Mensajes: 4
Registrado: Enero/2007
Estado: Off-line
Grupo: Nuevo usuario
 
 
  FORMACIÓN DOCENTE EN CIENCIAS NATURALES 29/Enero/2007 - 19:17

FORMACIÓN DOCENTE EN CIENCIAS NATURALES

Usuarios activos
74 usuarios activos: 0 miembros y 74 huespedes en el foro.
 Reglas de mensaje
puedes escribir nuevos temas
puedes responder a los temas
puedes adjuntar archivos
no puedes editar tus mensajes
Contactar con el Administrador del foro.



La utilización del servicio vendrá condicionada por la previa aceptación de las Condiciones Generales de Uso del Servicio.

Foro gratis creado en ForosWebGratis.com. Crea tu propio foro aquí.

ESTA ES LA CARTELERA INFORMATIVA DE WWW.DOCENTEDIGITAL.COM El correo es perez@profesortomas.com y tambien funciona como messenger: perez@profesortomas.com; Movil 0416-6521036