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Creo que la respuesta es obvia, la política como tal no tiene nada de malo o pecaminoso, el problema es que la gran mayoría de la gente que está involucrada en ella es corrupta y egoista, por tanto, un cristiano sí puede ser parte de ella, pero antes de involucrarse debe tener muy en cuenta que desde un principio se va a encontrar con corrupción y suciedad, con gente que le va a decir que si no es sucio no va a prosperar, se va a estrellar con un sistema corrupto en su totalidad y que va a querer envolverlo en razonamientos que le lleven a creer que lo que hacen no está mal, por eso, un cristiano político recordar en cada momento los principios de Dios, la integridad que El no exige, la advertencia que nos hizo de no conformarnos a las cosas y a los pensamientos de este siglo, si lo hace, entonces no solo va a seguir siendo un buen cristiano, sino un política que deje huella y aporte para bien al país, como sucedió con José y Daniel. que Dios les bendiga
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