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Trastorno esquizotipico
Encontrado en un libro
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Patricio
 
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  Encontrado en un libro 11/Agosto/2011 - 13:14

El siguiente texto está tomado del volumen titulado: "Libro de casos de la CIE-10: las diversas caras de los trastornos mentales. Historias clínicas de casos de trastornos mentales y del comportamiento, en personas adultas, comentados según las descripciones de la CIE-10", cuyos autores visibles son T.B. Üstün, Bertelsen, Dilling, Van Drimmelen, Pull, Okasha y Sartorius. Pertenece a la Editorial Médica Panamericana, que lo sacó a la luz en 1999 (la edición en castellano, se entiende) y consta de 274 páginas.

Aquí comienza:

EL CRUCERO

El Sr. Stewart tiene 30 años y es canadiense. Vive con sus padres en una granja.

Caso. El médico de cabecera del Sr. Stewart le remitió al psiquiatra para que le realizara un examen. El paciente fue a la consulta porque durante los 2 últimos meses se sentía nervioso, ansioso y tenía problemas para dormir. El médico iba a prescribirle benzodiacepina cuando el Sr. Stewart comenzó a contarle "lo del crucero".
Dos meses antes, el Sr. Stewart había ido a un baile patrocinado por una compañía de viajes. Permaneció la mayor parte del tiempo de pie, mirando cómo bailaban los demás, bebiendo cerveza y tratando de armarse de valor para pedir a alguna chica que bailara con él. Sólo bailó una vez en toda la noche, y la chica le sonrió cuando volvió a la mesa con sus amigos. Había un sorteo esa noche y el Sr. Stewart ganó el primer premio, que era un crucero para dos personas por el Caribe. Estaba aterrorizado cuando le dijeron que subiera al escenario y sólo pudo decir "gracias" cuando le dieron el premio. Miró a la chica y ella de nuevo le sonrió. Aunque no había vuelto a hablar con ella y no sabía quién era o dónde vivía,le gustaba la idea de que le acompañara al crucero. Un mes más tarde, cuando estaba a bordo del crucero rumbo al Caribe, buscó a la mujer y se disgustó cuando no la encontró.
El médico de cabecera le recomendó que fuera a ver a un psiquiatra, y después de una larga discusión, aceptó finalmente sus recomendaciones.
Antecedentes. El Sr. Stewart procedía de un pueblo pequeño, donde sus padres tenían una granja. Era un niño que no jugaba mucho con los otros niños y que permanecía solitario. Era buen estudiante en el colegio, continuó su educación en una escuela taller agrícola y se preparó para hacerse cargo de la granja de sus padres. Durante su juventud se interesó en la parapsicología. Leyó ampliamente sobre la materia y trataba de convencer a sus compañeros de que podía poner objetos en movimiento, simplemente diciéndoles que se movieran. Los compañeros no podían entender de lo que hablaba, y adquirió reputación de ser un chico extraño. Cuando salía, cosa que raramente hacía, se vestía como un cowboy, como si saliera de una película del oeste, y las chicas se reían de él a sus espaldas. En una ocasión leyó algo relacionado con unas piedras que tenían petróleo y descubrió que uno de los campos de su granja estaba lleno de esas piedras. Tuvo la primera discusión con sus padres cuando trató de convencerles para que compraran maquinaria para poder moler las piedras y hacer una fortuna en el mundo del petróleo. Tuvo otra pelea con sus padres cuando una noche le encontraron viendo una película pornográfica en la televisión. Dijo que le estaban espiando y les acusó de poner micrófonos y otros aparatos electrónicos en su habitación para observarle.
El Sr. Stewart bebía algunas cervezas de vez en cuando. Aunque había estado interesado por las drogas, y de hecho pensó plantar marihuana entre las plantas del huerto, nunca tomó ningún tipo de sustancia psicotropa.
Los padres del Sr. Stewart gozaban de buena salud. Nunca estuvieron bajo tratamiento psiquiátrico, pero un tío paterno había sido hospitalizado varias veces con un diagnóstico de esquizofrenia.
Hallazgos en la exploración. El Sr. Stewart tenía buena orientación en tiempo, en espacio y personalmente. Parecía que estaba enfermo, que no estaba a gusto y se mostraba suspicaz ante las preguntas del entrevistador. Durante la entrevista, se volvió más y más hablador y le gustaba extenderse cuando explicaba sus ideas. Su lenguaje era coherente pero muy elaborado, vago, lleno de digresiones y circunstancial. Reconocía sin problemas que creía en lo sobrenatural, en la telepatía y en los poderes extrasensoriales, y aseguró, que podía hacer que pasaran cosas sólo con pensarlo. Aseguró que sentía la presencia de una persona aunque no estuviera allí, pero negó oír voces o ver personas cuando no había nadie alrededor. Confesó que podía leer mensajes escondidos en números y letras, tales como en las matrículas de los coches. El número "276" en la matrícula del coche de una mujer decía que la mujer tenía 27 años y que estaba interesada por el sexo. Las letras "FA" en el coche de un hombre significaban que el propietario iba a ser padre en un futuro próximo. Cuando se le preguntó por qué pensaba que una mujer que apenas conocía querría encontrarse con él en el crucero, contestó que durante varios días pensó que ella quería encontrarle, que le gustaba la idea, y que trató de que eso sucediera por medio de la telepatía.
Las pruebas de inteligencia realizadas poco después de su primera entrevista dieron un 110 de coeficiente de inteligencia. El examen físico no reveló ninguna anomalía. Los análisis clínicos y las pruebas de la función tiroidea se encontraban en los niveles normales. También fueron normales los resultados del electroencefalograma y del escáner cerebral.
Resolución del caso. El Sr. Stewart accedió, reacio, a visitar al psiquiatra de manera regular, pero se negó de forma tajante a tomar cualquier medicación. Después de varias visitas, afirmó que tenía mucho trabajo en la granja y que no podía acudir a más sesiones.

Discusión de "El crucero"
El paciente tenía ideas raras, su comportamiento era extraño, excéntrico y un tanto peculiar, pero no tenía síntomas típicos de esquizofrenia. Tenía ideas que podían ser calificadas algo delirantes, pero que no pueden justificar de ninguna manera el diagnóstico de trastorno transitorio o persistente de ideas delirantes.
En la CIE-10, un trastorno persistente que se caracteriza por un comportamiento excéntrico y con anomalías del pensamiento y del afecto, que se pueden parecer a los síntomas que se observan en la esquizofrenia, pero sin las anomalías definidas y características de la esquizofrenia, en cualquiera de sus estadíos, se debe codificar como trastorno esquizotípico (F21). Cuando se ha diagnosticado el trastorno esquizotípico, se supone que tres o cuatro características del mismo han tenido que estar presentes durante más de 2 años. El Sr. Stewart cumple los criterios enumerados en la CIE-10 para el trastorno esquizotípico, incluyendo el comportamiento extraño y excéntrico, extrañas creencias y pensamientos sobre poderes mágicos, escasa relación con otras personas, lenguaje vago y circunstancial e ideas delirantes. 


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