Panamá, 23 ene (PL) Paz para Vieques es su mejor homenaje a Puerto Rico y la reafirmación de que las raíces latinas estarán siempre como prioridad en el repertorio de David Sánchez, una de las estrellas del recién concluido Festival de Jazz de Panamá.
Terminó incorporándose, a pesar de un fuerte resfriado, a la Big Band que improvisó de lo lindo en el concierto de clausura del Festival en la Plaza La Catedral de esta capital, "gozando del increíble apoyo del público".
En diálogo con Prensa Latina, Sánchez, boricua de Guaynabo de 38 años de edad, dijo que tocar frente a más de 10 mil personas con un grupo de músicos de diversas nacionalidades fue una experiencia maravillosa.
"Toda esta gente coreando Quiero amanecer (el famoso tamborito) fue un regalo del que nos sentimos muy honrados", acotó.
Reciente ganador de un Grammy Latino en 2005 y tres nominaciones anteriores a los afamados premios por sus discos Obsesión, Melaza y Travesía, Sánchez mostró en Panamá parte de sus mejores éxitos del CD Coral y sus nuevos trabajos, con derroche de virtuosismo.
Las influencias de Dexter Gordon, John Coltrane y sobre todo el sello de Charlie Parker, definen un tanto su estilo. De Coral, hechizó a los auditorios con canciones de los brasileños Héctor Villalobos y Antonio Carlos Jobim.
En especial, Eu sei que vou te amar, de Jobim, que atrapa la esencia melódica sensual con un saxofón devoto, captando los aromas de la versión de Bebo Valdés y Cigala.
"Soy un amante absoluto de la música brasileña y como tal, quién no admira a Tom Jobim. Pero no puedo alejarme tampoco de Puerto Rico y con respeto, expreso mis deseos de paz para la gente de la isla de Vieques y a los boricuas en varias canciones", resaltó.
Tiene un largo recorrido por el pentagrama, no obstante ser todavía "un músico en pleno proceso de madurez", como el mismo confiesa.
Estudió en la Universidad de Rutgers de Nueva Jersey, estuvo al lado de Eddie Palmieri y perteneció a la Orquesta de Naciones Unidas de Dizzy Gillespie. En un inicio tuvo la idea de convertirse en trompetista, pero luego se enamoró definitivamente del saxo.
"Ahora mismo trabajo en un proyecto denominado Focus, con un Quarteto que básicamente dará continuidad a las líneas melódicas de mis anteriores discos, aunque con ideas digamos interesantes", comentó.
Los premios internacionales enaltecen su carrera. Sin embargo, está más pendiente de la creación que de los reconocimientos.
"Hay en estos momentos un auge de los ritmos latinos, un boom que debemos capitalizar. Pienso que lo afrolatino terminará por marcar las pautas del jazz en el mundo", concluyó.