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Clases de democracia para el PP
Decididamente, el PP necesita un curso acelerado e intensivo sobre los conceptos básicos de la democracia, sobre la esencia misma de lo que es un Estado democrático de derecho. Llevamos ya muchos años, por suerte, con un sistema democrático consolidado en nuestro país, pero buen número de dirigentes del PP parecen seguir empeñados en desconocer los rudimentos de un sistema de estas características. Tal vez sea porque algunos de ellos crecieron, se educaron y actuaron a su absoluta satisfacción con la dictadura franquista, pero lo cierto es que muchas de las conductas de gran parte de los dirigentes actuales del PP siguen estando marcadas por unos criterios que en nada se asemejan con los propios de un Estado democrático de derecho.
La reacción que el ex ministro de Defensa Federico Trillo tuvo ayer al conocer la sentencia condenatoria del general Vicente Navarro y otros dos oficiales, José Ramírez y Miguel Sáez, culpables de falsificación dolosa de los certificados de defunción de cerca de la mitad de los militares españoles muertos en el trágico accidente aéreo del Yak-42 en Turquía, es un buen ejemplo de ello. ¿Dónde está aquel tronante Federico Trillo que, como en sus tiempos de fiscal militar, arremetía a diestro y sobre todo a siniestro contra cualquier dirigente o militante socialista? ¿Por qué no se aplica a él mismo la exigencia de dimisión que requería entonces para sus adversarios políticos? Claro está que tuvo en José Mª Aznar un maestro excelente, puesto que inició su fulgurante carrera política con la exigencia de una dimisión, la de por aquel entonces presidente de Castilla y León, el socialista Demetrio Madrid, por una simple acusación de la que a la postre fue declarado inocente, eso sí, tras haber sido obligado a renunciar a su cargo.
El escandaloso caso Gürtel de corrupción y sobornos en el entorno del PP, en especial en las comunidades autónomas de Valencia y Madrid pero con evidentes ramificaciones en otras autonomías, el más que sospechoso y sobre todo tan turbio asunto del espionaje político urdido entre facciones opuestas del PP madrileño, el nunca esclarecido y aún mucho más turbio caso del tamayazo que llevó a Esperanza Aguirre a su actual posición de lideresa… Son numerosos los asuntos en los que importantes cargos públicos del PP aparecen presuntamente implicados en delitos muy graves, sin que por ahora se sepa que ninguno de sus más altos dirigentes, comenzando por su presidente, Mariano Rajoy, hayan adoptado aún ninguna decisión como la que hubiesen tomado, sin duda alguna, sus homólogos de cualquier otro país democrático de nuestro entorno, o como el propio Rajoy, con todo el PP tras él, hubiese exigido que adoptase el PSOE si hubiesen sido socialistas los implicados.
Jordi García-Soler es periodista y analista político