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“La casa de los locos”
“Cada año nos quedamos más solos”, espeta Valerio Chalar Cruz desde su lugar preferido en Pulacayo: la vieja estación de trenes. Y claro, desde allí, rodeado de seis locomotoras del siglo XIX, se observa todo el pueblo de Pulacayo.
“Allí estaba \'La casa de los locos\'. La llamaban así porque en ese lugar vivían los mineros solteros. Grandes fiestas hacían en las noches con las palliris solteras”, apunta el Corregidor del pueblo, de 61 años.
Chalar lleva tres años como máxima autoridad, esto porque nadie más quiere asumir este cargo ad honorem. “La gente vive de la agricultura, los camélidos y la minería. Parece que han perdido las esperanzas en este pueblo”, lamenta.
A pesar de ello, Chalar continúa su travesía mensual hacia Uyuni, donde busca el apoyo del municipio para reactivar la hilandería de lana de alpaca. Hasta el momento, sin embargo, lo único que obtuvo de las autoridades son promesas.
“Más de 2.000 kilos mensuales en hilado podemos producir. Necesitamos alguien que crea en nosotros”, reclama el Corregidor, quien estima que se necesitan 70.000 dólares para dicha reactivación.
Más esperanzado en el futuro está Ángel Rivera, quien “por amor” dejó una prometedora carrera de economía para instalarse como profesor y guía turístico en Pulacayo.
“Si se reactiva la mina, los ojos del mundo van a volver a vernos. Mi sueño es tener trenes llenos de turistas”, señala Rivera desde el vagón que en 1912 fue asaltado por Cassidy y Kid, los famosos pistoleros estadounidenses. De pronto, una sirena desde la fábrica acalla sus palabras. Son las 17.30, la hora que marcaba la salida de los obreros de la hilandería. Hoy parece que sólo los fantasmas acuden al llamado.
La mina se reactiva
Tras 48 años desde su cierre (1959), la mina de Pulacayo está a punto de ser reactivada gracias al trabajo de la empresa canadiense Apogee Minerals. Actualmente, los técnicos de dicha empresa se hallan en la fase de exploración de los yacimientos de la histórica mina y de otra veta hallada en Paca, a ocho kilómetros del pueblo. Desde 1962, un grupo de cooperativistas —hoy formado por 40 familias— ha explotado la mina con métodos tradicionales. Apogee, que espera iniciar sus actividades en unos dos años, realizará en el lugar extracciones masivas que no requerirán ingresar a bajas profundidades. Según el ingeniero potosino Carlos Espinoza, encargado de los estudios, las inversiones en Pulacayo sobrepasarán los 60 millones de dólares por año. Además, “se generarán empleos directos e indirectos que beneficiarán a todos los pobladores y atraerán más gente al lugar”, asegura Espinoza. Mientras tanto, la empresa ha emprendido la restauración de algunos de los ambientes históricos.
la tesis de pulacayo
Un hito en la historia del movimiento obrero se escribió en Pulacayo en 1946. Entonces, el congreso de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) votó a favor del primer manifiesto de acción directa de la clase obrera: la Tesis de Pulacayo. Entre otros, el documento exige a los dueños de las minas el establecimiento de la escala móvil del salario y la reducción de la jornada de trabajo, que entonces era de 12 horas. La tesis —firmada en el sindicato de Pulacayo (foto)— adopta por vez primera un sentido político al demandar el control obrero de la producción minera. Pulacayo, además, es la cuna del sindicalismo. En 1932, un grupo de mineros trató de formar un sindicato, pero fue despedido. En 1952, los obreros de Pulacayo formaron milicias para defender la revolución del MNR, que luego nacionalizó las minas. Tras el cierre de la mina (1958), las ideas fueron esparcidas por los mineros a otros centros. En Pulacayo, en tanto, nuevos sindicatos nacieron en las fábricas creadas por el Gobierno.
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