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SANTIAGO CARRILLO, EL HOMBRE QUE VENDIÓ A SU PADRE... PORQQUÉ NO IVA A VENDER A LOS MILITANTES DEL PC EN ESPAÑA...
CARRILLO, CUANDO VINO A ESPAÑA ESTABA AL SERVICIO DE LA CIA Y DEL KGB. EL EUROCOMUNISMO ESTABA ACEPTADO POR LAS DOS SUPERPOTENCIAS Y TODOS LOS PC DE EUROPA (SUMISOS Y COMPLICES CON LA CIA) LO ACEPTARON...
POR CARRILLO...QUE LE PREGUNTEN A LOS FRANCO QUE FUERON ENVIADOS HABLAR CON ÉL A HUNGRIA
ANTONIO MAIRA ENTREVISTA A ÁNGLES MAESTRO
A.M. ¿Quiénes fueron los verdugos de ese asesinato del alma?
Ángeles Maestro.- Necesariamente tenía que tener como verdugos –para ser verdaderamente creíble– a los representantes de las organizaciones de la izquierda. El pacto de silencio, la narcosis de la juventud -la inducida por la “movida” y la producida por la intensa penetración de la droga en los barrios obreros-, la prohibición de las banderas republicanas que eran, como recuerda Alfredo Grimaldos, literalmente arrancadas por los guardaespaldas de Carrillo, intentaron lo que Franco no consiguió a su muerte: dejar todo atado y bien atado.
A.M. ¿Se está recuperando esa alma perdida? ¿La necesitan los jóvenes?
Ángeles Maestro.- Cuando la necesidad de rebelarse ante la explotación y la barbarie cotidiana apremia, se necesitan referentes, coordenadas históricas, explicaciones de nuestra historia como pueblos y es ahora, cuando la generación de los nietos y nietas de quienes vivieron la guerra civil se encuentran con toda la preciosa y desconocida herencia de dignidad rebelde, de experiencia acumulada –también de errores a intentar no repetir– de quienes se dejaron la juventud y la vida por un mundo mejor.
La juventud aporta la frescura y su atracción por el descubrimiento de lo oculto, de lo prohibido, de lo que va contracorriente, de lo subversivo, pero la necesidad objetiva y el impulso histórico son los motores.
“La monarquía es la clave de bóveda de un engranaje del que forma parte el aparato de estado franquista disfrazado de democracia”
A.M.- ¿Cuáles son los contenidos de un programa para esa refundación constituyente que recupere el pasado histórico de las luchas populares?
Ángeles Maestro.- Los contenidos del programa de la ruptura democrática son: república, derecho de autodeterminación, soberanía y participación popular, nacionalizaciones de sectores estratégicos, democracia y control obrero, reforma agraria, desarrollo y gestión democrática de servicios públicos.
No sólo siguen pendientes desde la Transición, sino que a fuerza de retrocesos las tareas se agrandan cada día. Pero el camino a recorrer, las condiciones objetivas y subjetivas son enormemente diferentes y la generación que debe llevar el timón, también.
A.M.- ¿Empezaría todo -ya que el proceso constituyente es absolutamente soberano- en la proclamación de la III República?
Ángeles Maestro.- Efectivamente. Uno de los mayores aciertos del movimiento republicano consecuente es el de apuntar como objetivo general de la lucha acabar con el orden de la Transición, el que representa la constitución de 1978 y que, por lo tanto debe ser abolida. Frente a ello aparece un republicanismo ramplón de IU-PCE que intenta subirse al carro de la movilización planteando solamente el tema de la monarquía. Es este último, un análisis falso. La monarquía es la clave de bóveda de un engranaje del que forma parte el aparato de estado franquista disfrazado de “democracia”, la Iglesia de siempre, la que tiene el alma fascista y la oligarquía económica de siempre más la que hizo jugosos negocios comprando por dos duros monopolios públicos que se convirtieron de la noche a la mañana en multinacionales por la varita mágica del PSOE primero y del PP después.
Todo ese muro, esa estaca, podridos y corruptos, tienen su anclaje en un rey hecho a la medida y designado por el dictador. Si se sostiene es por la debilidad ideológica, política y organizativa de las organizaciones populares y de clase. Apenas ahora empiezan a darse pasos para fortalecer lo nuevo que está surgiendo y para urdir estrategias de unidad que hagan posible romper la camisa de fuerza impuesta hace 30 años y a tejer lenta y concienzudamente los contenidos de su soberanía. Y esa soberanía debe expresar un nuevo estado de cosas: la ruptura con el viejo orden y, ahora sí, la decisión de que nadie usurpe la voluntad popular tejida desde abajo y directamente expresada en una nueva Constitución.
“Del paro al subcontrato, del subcontrato al paro, y así toda la vida laboral. Un híbrido entre el ‘ejército de reserva’ y la explotación llevada a sus mayores posibilidades”
A.M.- Hace algo más de un año, ante las dos movilizaciones masivas de jóvenes en Francia: los inmigrantes de segunda generación de los suburbios de las grandes ciudades; y los “jóvenes de enseñanzas medias” y recién salidos del sistema educativo, en contra del “trabajo basura de primer empleo”, este diario digital empleó el concepto aproximativo de “subtrabajadores jóvenes y no tan jóvenes” para señalar un elemento de la revuelta: la exclusión continuada de las nuevas generaciones de trabajadores. Dado que los jóvenes son los únicos que como grupo social plantean reivindicaciones de ruptura podemos empezar por ellos, ¿cuáles son, Nines, los elementos que caracterizan la situación social de la inmensa mayoría de los jóvenes?
Ángeles Maestro.- Son trabajadores potenciales que no llegan a serlo; o trabajadores temporales sin derechos, con contratos basura o sin contratos, jornadas laborales de agotamiento, con sueldos de miseria. Del paro al subcontrato, del subcontrato al paro, y así toda la vida laboral. Un híbrido entre el “ejército de reserva” y la explotación llevada a sus mayores posibilidades. Explotación que se paga cara en términos de salud física y mental, por no hablar del asesinato de cuatro trabajadores diarios directamente atribuible a condiciones de trabajo de semi-esclavitud.
Y esta situación es la que se generaliza, la que define el futuro. Es la destrucción masiva de puestos de trabajo de calidad y con derechos, por empleo basura. A fines de 2006 el 70% de los menores de 30 años tenían un contrato temporal y, en términos absolutos, 11 millones de trabajadores y trabajadoras, casi el 60% de la población laboral, ganan menos de 1.000 euros al mes.
El gran problema, la gran ventaja de las clases dominantes, es que toda esta gente no está organizada. Echa pestes de los grandes sindicatos pero no tiene organización alternativa. Es material altamente inflamable al que una chispa puede hacer estallar, en el metro de París o en las manifestaciones por la vivienda digna, pero el reto es la auto-organización, que necesariamente tiene que ser nueva y autogenerada para ser creíble, después de tanta corrupción y traiciones.
Volviendo al tema de la República, para que se entienda mejor el vínculo entre la situación concreta y ese tema, que pudiera parecer inscrito en un registro diferente, reproduzco aquí un párrafo del manifiesto del 14 de abril de 2004, parido directamente por los jóvenes, que es especialmente significativo:
“Los jóvenes de hoy, que mayoritariamente vivimos entre la precariedad y el paro, y que no vivimos la Transición, no aceptamos ser rehenes de un proceso político en el que no participamos. Tal y como se estableció en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1793: Un pueblo tiene siempre el derecho de revisar, reformar y cambiar su Constitución. Una generación no puede someter a sus leyes a las generaciones futuras”
A.M.- ¿Cómo se define la clase trabajadora en los comienzos del siglo XXI? ¿Exclusión social permanente? ¿Subtrabajo? ¿Subempleo?
Ángeles Maestro.- Parece que el concepto de precariedad es el más utilizado, aunque se define con respecto a un tipo de trabajadores y trabajadoras con derechos que está en vías de extinción. Lo que está sucediendo esencialmente es la liquidación de las conquistas sociales arrancadas en la II Guerra Mundial por las clases populares armadas que derrotaron la opción más dura de la burguesía.
La correlación de fuerzas, que incluía la URSS, las luchas de liberación nacional, Cuba, la victoria de Vietnam, la potencia de la izquierda en la Europa capitalista, impusieron algún grado de “humanización” de la explotación en las metrópolis del imperialismo.
Hoy la integración de las organizaciones “de clase” en los aparatos del estado, el hundimiento de la URSS, el neocolonialismo y la competitividad salvaje en condiciones de crisis económica y de agotamiento energético, imponen la barbarie en las relaciones laborales y el expolio mediante la guerra.
Pero el sistema engendra sus propios sepultureros, aún en condiciones difíciles, diferentes de otras épocas, en el marco de una organización fragmentada de la producción y la enorme dificultad del mutuo reconocimiento y de la percepción de la propia fuerza; pero semejantes a las de finales del XIX y principios del XX, en cuanto a la dureza de la explotación, en cuanto a la presencia masiva de trabajadores y trabajadoras emigrantes, …Recuerdo ahora que en el París de 1871, lo primero que hicieron tras las elecciones es reconocer sus derechos a los extranjeros elegidos afirmando el imprescindible internacionalismo bajo la bandera roja de la Comuna..
“Ninguna revolución es posible sin la toma del poder, sin la destrucción del aparato del estado que asegura la dictadura de la minoría de los capitalistas sobre la inmensa mayoría del pueblo”
A.M.- Hubo un tiempo en el que la revolución empezaba por la toma del Palacio de Invierno. ¿Cómo concibes ahora la revolución?
Ángeles Maestro.- Frente al confusionismo interesadamente introducido en los debates de la izquierda, afirmo que ninguna revolución es posible sin la toma del poder, sin la destrucción del aparato del estado que asegura la dictadura de la minoría de los capitalistas sobre la inmensa mayoría del pueblo. Además, después, el movimiento que dirija la revolución debe saber que todos los poderes del mundo se van a unir para destruirla y que su primer y principal deber es asegurarla. En ese sentido, la “toma del Palacio de Invierno”, es imprescindible, así como la adopción de las medidas necesarias para bloquear la reacción. Es ilusorio, iluso, cualquier proyecto sincero no tenga en cuenta esto, pero lo más probable es que quien proponga este tipo de quimeras tenga el propósito deliberado de confundir a las gentes. Otra cosa es que tengamos la obligación de aprender de los errores históricos y saber que el “mandar obedeciendo” del EZLN, la revocación simple y efectiva de los representantes que inauguró la Comuna de París, la erradicación de la mentalidad y las estructuras patriarcales y, sobre todo, la construcción del hombre nuevo, de la mujer nueva, no son cosas que aparezcan espontáneamente, por añadidura. Son asuntos claves que deben estar presentes desde el primer momento en organizaciones y movimientos y que, o están en la esencia, en la naturaleza del nuevo orden o, como hemos visto en la URSS, el edificio social se desploma como un cascarón vacío.
“La condición esencial para pensar en términos políticos es descifrar la unidad del sufrimiento innecesario que existe hoy en el mundo; ese es el punto de partida”
A.M.- ¿Cuáles son los escenarios de lucha?
Ángeles Maestro.- Los ámbitos desde lo cuales se construye la resistencia, la percepción colectiva de la necesidad de la lucha son diversos: la lucha contra la instalación de una refinería, la huelga de las trabajadoras y trabajadores por sus derechos, la defensa de la cultura popular frente al pensamiento dominante, la lucha por los derechos de las mujeres, las movilizaciones contra la guerra imperialista, etc. Miles de movilizaciones surgen a diario, se extinguen y no queda prácticamente nada. Es preciso vincularlas, percibir la lógica común de la explotación y la opresión, la reconstrucción de las claves de la lucha política.
Como dice con mucha claridad John Berger, toda visión que intente conectarlos (los campos de lucha que aparecen separados) será necesariamente política…y la condición esencial para pensar en términos políticos es descifrar la unidad del sufrimiento innecesario que existe hoy en el mundo; ese es el punto de partida.
A.M.- ¿Cuál es tu experiencia de la relación entre organización y movilización en tu etapa “Izquierda Unida-PCE”, y en tu etapa de Corriente Roja?
Ángeles Maestro.- Mi experiencia militante es larga. Ingresé en el PCE en Madrid, en la clandestinidad, en 1973 y mi trabajo político se desarrolló en la potente lucha del movimiento ciudadano por la vivienda, en los barrios de chabolas e infraviviendas de S. Pascual y la Alegría. La militancia era debate, organización y movilización, de forma muy intensa, pero feliz y creativa; aunque recuerdo que la formación política me la tuve que agenciar yo misma, fuera del partido.
Pasé un periodo de 11 años, de 1977 a 1987 en Talavera de la Reina, en el que continué intensamente la militancia, aunque en unas condiciones muy específicas cuyo contenido escapa del objetivo de la pregunta.
La vuelta a Madrid en 1988, tras pasar un año en Cuba estudiando Salud Pública, fue desoladora. El PCE estaba destrozado y la IU de Gerardo Iglesias era poco más que una carcasa electoral.
La llegada de Anguita a la máxima dirección de ambas organizaciones desató grandes ilusiones que chocaron contra unos aparatos dispuestos a impedir que un discurso que rompía moldes, que hablaba de alternativa, que dejaba en evidencia el entreguismo sindical y que colocaba al PSOE y al PP en la misma orilla, se llevara a la práctica. La esperanza se fue transformando en espejismo.
Tras la marcha de Julio Anguita, la vuelta de IU al redil de lo políticamente correcto fue consumada por el secretario general del PCE en el pacto pre-electoral Frutos-Almunia en el año 2000, mostrando la identidad compartida de ambas organizaciones, más allá de peleas internas entre grupos de poder.
La salida de Corriente Roja de IU y el abandono de la militancia en el PCE, única escisión por la izquierda desde principios de los 80, expresa el convencimiento de que solo desde fuera es posible enfrentar el reto de construir –con otras muchas compañeras y compañeros- el sujeto revolucionario y la voluntad decidida de acometerlo. Es pronunciar con los hechos, con la movilización, ese “Si, se puede” fundante.
Editado por: vasco (09/Junio/2009 - 08:27)
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