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¡Ah, querida Giuse, qué frágiles somos ante la máquina, cómo nos hace trizas nuestro tiempo y nos obliga a dejar en el más completo de los olvidos lo escrito, que queda para siempre en el absurdo ciberespacio!
Sin embargo, olvida tu ira, que tan bien has sabido contener encerrada en todos esos signos de sumandos; de solemnes interrogativos; de lo dólares del Tio Gilito; de símbolos como la ç, de la que por cierto no tengo nada en contra, pero sí me rebelo con la actitud de los que desdeñan a nuestra bienamada eñe; de todas las Company del mundo que siempre llevan delante la flamante &; de la tan cacareada igualdad...
Vamos, que te has despachado a gusto, pero con elegancia, no como yo, en plan plebeyo, soez y tabernario.
En fín, Gius, regresa, lee, contesta a los mensajes, que eres una consumada tertuliana y se te echa de menos.
(salva antes lo que escribas y así no lo perderás o escríbelo primero en Word y luego lo pegas en el foro)
Ars Vocis
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