Economia teenek
La base económica de la población teenek es la agricultura: la población económicamente activa (PEA) empleada en el sector primario representa 64 por ciento en los 6 municipios (Aquismón, Huehuetlán, San Antonio, Tampamolón, Tancanhuitz y Tanlajás). La actividad principal de los huastecos de la sierra baja y la planicie (hasta 500 msnm) era, hasta los años recientes, el cultivo de la caña para la fabricación de piloncillo, comercializado con acaparadores locales, y el cultivo del maíz para el autoconsumo. También se cultivaba cafeto en pequeña escala, que fue desapareciendo de esta zona como consecuencia de varias heladas.
Se puede decir que en esta región el ingreso general anual de la familia campesina fluctúa, según estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Recursos Agrarios (SAGAR), entre los 5 500 y los 8 200 pesos, dependiendo del subsistema productivo y de la superficie disponible entre 2 y 4 hectáreas para el cultivo por familia. En este sentido se considera un ingreso bajo y deprimido.
Las fuentes de ingresos se componen de los rubros siguientes:
| Naranja |
Conafe |
| Milpa |
Procampo |
| Recolección |
Venta de maíz |
| Pollos y huevos |
Dinero enviado por los emigrantes |
| Jornaleros |
Subsidios a la alimentación (PAEZI) |
| Caña de azúcar para piloncillo |
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| Caña de azúcar para el ingenio |
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| Venta de cerdos |
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| Productos de traspatio |
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La composición del ingreso constituye un aspecto que merecería ser estudiado con mayor amplitud, a partir de la definición de una tipología de productores que permita distinguir entre los que disponen de tierra y los que no, así como su relación con grupos de superficie. Con los datos disponibles actualmente se puede señalar peso, papel y proporción del ingreso. Entre las principales constantes se indican las siguientes:
• La creciente proporción del ingreso proveniente del trabajo asalariado.
• El cultivo del maíz da seguridad alimentaria y llega a representar entre el 12 y el 20 por ciento del ingreso.
• La recolección representa una proporción notable del ingreso, que va del 12 al 20 por ciento.
• Los productos de traspatio funcionan como alcancía, como ahorro, y representan hasta el 12 por ciento del ingreso.
• Los cultivos de plantación, cuyo destino es hasta en 95 por ciento para la venta, representan, de acuerdo con el caso y el subsistema agrario correspondiente, las proporciones del ingreso siguientes:
• Naranja: 36 por ciento.
• Caña para piloncillo: 48 por ciento.
• Café: 60 por ciento.
• Caña de azúcar: 24 por ciento.
En la sierra alta del municipio de Aquismón (arriba de los 500 msnm), el sistema agrario se define aún por un patrón de cultivos que se reduce casi exclusivamente a la producción de café y maíz. Es de resaltarse que antes de la expansión de los cultivos de plantación, el sistema de producción agrícola en la región se estructuraba con base en la combinación de la finca de cafeto, con la milpa y el solar (producción de traspatio). Esto daba lugar a la autosuficiencia alimentaria, y a la disponibilidad de materiales para construcción de vivienda, así como de plantas de uso doméstico, para la alimentación y para uso medicinal.
La dependencia respecto a los cultivos de plantación, como el cafeto, la caña de azúcar y los cítricos, aumenta la fragilidad de su economía. Efectivamente, cuando los precios se desploman, se desploma toda la economía familiar. Esa dependencia también ha sido creciente con respecto a los intermediarios y agiotistas.
Además de estos cultivos comerciales, los huastecos acostumbraban tener cultivos de solar con numerosas plantas aprovechables que, a veces, pasan inadvertidas: alimenticias, medicinales y útiles para otros fines (se usan para amarrar: ixtle, o envolver: "papatla"). Estos recursos del solar se completan con los vegetales, además de la leña usada en la cocina, proporcionados por los montes o bosques. El solar, que a veces se encuentra cercado, es el lugar privilegiado para la cría de aves de corral y de uno o varios puercos. El ganado mayor es poco frecuente, y reservado a la minoría de campesinos más acomodados.
Sin embargo, en los años recientes, y como en muchas regiones campesinas, la agricultura proporciona una parte decreciente del ingreso familiar: la migración y el trabajo asalariado de uno o varios miembros de la familia, o del mismo jefe de familia, llegan a adquirir una importancia vital. El deterioro de la economía familiar también responde a la escasez de tierras para el cultivo en relación con el número de la población. Los que poseen terreno tienen un promedio de 2 hectáreas, las cuales, con los rendimientos y las técnicas actualmente empleadas, resultan insuficientes para mantener a una familia.
El minifundismo provoca el cambio en los sistemas de producción y, en particular, dificulta la conservación del nivel de fertilidad, lo cual evidencia que la abundancia es frágil y mítica. Además, las recientes heladas, sequías y ciclones que han azotado a esta región, perjudicando en forma muy severa a la mayoría de los cultivos, han venido a profundizar el deterioro de los niveles de vida. Una elevada presión demográfica, la insuficiencia de alternativas locales de trabajo, y una presión sobre la tierra, que da lugar a que ésta ya no alcance para todos los comuneros, se expresan en la pérdida de la autosuficiencia alimentaria, el deterioro de niveles de vida y la descapitalización. En resumen, la posibilidad de satisfacer necesidades básicas para el pueblo teenek, como son la alimentación, la vivienda, la educación y la recreación, entre otras, es muy limitada e insuficiente.
Comercio
Las actividades comerciales significativas se desarrollan con base en la actual división del uso del suelo. En la zona baja, el piloncillo se comercializa a través de compradores locales que lo distribuyen a fabricantes de rones y tequilas en Ciudad Valles, Guadalajara, Aguascalientes, Hidalgo, y a DICONSA en México, San Luis Potosí y Monterrey. La oferta de piloncillo está ligada a los ciclos de sequía-lluvias; la temporada alta es de enero a mayo y la baja, en julio-agosto.
El maíz y los granos básicos se distribuyen en los mercados locales y en los centros de acopio de la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO). La Nestlé compra la producción de leche a medianos y grandes productores; los pequeños venden a los mercados locales, intermediarios, queserías regionales y consumidores directos.
El café se comercializa en 90 o 95 por ciento, según el Consejo Potosino del Café, a través de intermediarios locales y regionales, quienes lo seleccionan y revenden a las tostadores regionales (Café Costeñito en Tampico, Tamaulipas, y a Cafés Seroga y Jacalito, en Ciudad Valles), pero principalmente a la agroindustria, que se sitúa en la Huasteca veracruzana, donde se cuenta con plantas de beneficio y comercializadoras de café. En el caso de la Huasteca potosina, se registran esfuerzos recientes y, por lo mismo, aún difíciles de valorar en su repercusión, que han iniciado experiencias de comercialización directa e, incluso, de exportación, valiéndose para ello de la infraestructura de organismos cafetaleros del sector social asentados en Veracruz y Chiapas.
La cría sin ordeño de ganado vacuno se practica principalmente en la región indígena con pastoreo directo en pequeños potreros. El manejo del ganado es básicamente familiar y la venta de animales es a intermediarios.
En la zona media baja los productores particulares medianos de naranja comercializan su producto en las centrales de abasto de la ciudad de México, San Luis Potosí y Guadalajara, y en los establecimientos que hacen jugo en Nuevo León y Huichihuayan, municipio de Huehuetlán. Los productores pequeños, es decir, indígenas, comercializan por intermediarios y a través de la venta anticipada de la producción, o la venta a pie de huerta o de carretera.
En algunas localidades serranas de esta zona se produce palmilla, de la que pueden obtenerse tres hojas por planta en dos cortes al año y de 25 a 50 gramos de semilla, dependiendo de la edad de la mata. Los cortes se realizan siguiendo la demanda del mercado, de octubre a diciembre o hasta enero, y la venden principalmente a intermediarios o a través de los grupos sectoriales de los fondos regionales de los pueblos indígenas en Huichihuayan, Matlapa y Tamazunchale.
En otro nivel los tianguis semanales, en su mayoría itinerantes, constituyen un espacio de intercambio comercial en pequeña escala, a la vez que una fuente de abastecimiento de productos industriales, herramientas, ropa, detergentes, aceites, etcétera.
Crédito
El crédito es un rubro medular para la comprensión de la problemática de los productores indígenas de la subregión, puesto que de su acceso y modalidades de financiamiento depende en mucho cada ciclo productivo, el ahorro, la capitalización y los ingresos de la familia indígena, es decir, la rentabilidad.
En general, los productores de las tres subzonas establecidas en esta subregión (la Huasteca potosina) se caracterizan por estar descapitalizados, y por encontrar obstáculos difíciles para acceder a las fuentes de financiamiento y crédito particulares y públicas regulares; de tal suerte que logran en lo fundamental los tipos de fuentes de financiamiento siguientes:
1. La ayuda mutua, la mano vuelta y la ayuda familiar. 2. El trabajo asalariado como jornaleros, artesanos, albañiles, músicos, obreros, policías. 3. Las fuentes asociadas a los intermediarios y al capital usurero. 4. La venta periódica y al menudeo de una parte de sus productos agrícolas susceptibles de almacenarse, el piloncillo, el café, el maíz y el frijol. 5. Los ingresos provenientes de los productos del traspatio, principalmente animales, aves y cerdos, cuyo cuidado y engorde tiene una función de ahorro, y donde el producto de su venta se destina a una situación de urgencia, a una necesidad y para restablecer el cultivo.
De éstas, las más significativas, por implicar recursos líquidos de un monto mayor, son las derivadas del trabajo de jornaleros, y de los préstamos y compromisos establecidos con la cadena de intermediarios.
Todo esto se corresponde con la lógica de las unidades familiares de producción, para las cuales sus prioridades se asocian a buscar en lo esencial el garantizar su seguridad alimentaria. Este aspecto, por otro lado está fuera de la lógica de acción institucional, que tiene otros tiempos, otras prioridades, y cuyos diseños de programa no se enlazan fácilmente con las necesidades y las prioridades de la lógica indígena de producción, así como con los calendarios agrícolas de los productores de esta zona.
Otras fuentes de financiamiento resultan aleatorias o canceladas para los productores indígenas; entre las primeras están las derivadas de los recursos de los Fondos Regionales de los Pueblos Indígenas, de los programas de subsidio a la producción (PROCAMPO), de las cajas de ahorro entre los cafetaleros, y de algunos proyectos canalizados sobre todo a grupos de mujeres por las presidencias municipales y otras dependencias. Sin embargo, del financiamiento institucional a la producción se benefician principalmente los campesinos con tierra y entre éstos los que cuentan con una producción de excedentes, mientras que los que no tienen tierra se hallan al margen de este bienestar.
En el caso de las fuentes de financiamiento privado y legal, los bancos operan con los productores mestizos y con capacidad de pago y respaldo en bienes o con avales para ser sujetos de crédito. Algunas diferencias se marcan en relación con la subzona de residencia, la geografía y la cercanía a los medios de comunicación y con respecto al tipo de cultivos. Así, por ejemplo, en la zona baja, los pequeños propietarios, productores de caña de azúcar para el ingenio, reciben crédito principalmente de la banca comercial. En las plantaciones de los ejidatarios y comuneros, el crédito se establece a través del contrato con el ingenio.
Los proyectos ganaderos reciben ayuda institucional a través del Fondo Regional.
• En la zona media baja los productores medianos de naranja reciben crédito de la banca comercial. Los productores pequeños no tienen este tipo de crédito; el apoyo institucional es reducido y reciben financiamiento del comprador .
• En la zona media alta los productores grandes de café obtienen crédito de la banca comercial. El financiamiento a los productores medianos proviene de los intermediarios y beneficiadores de café. El crédito a los productores muy pequeños tiene su origen en los intermediarios, proyectos institucionales, cajas solidarias y usureros.
Las fuentes de financiamiento varían en los montos autorizados, la mecánica de operación, los plazos y términos de pago y recuperación, así como en la tasa de interés. A continuación se indican las generalidades: • Los Fondos Regionales de Tancanhuitz y Pujal-Coy operan desde 1991 asignando préstamos por proyecto y no por individuo. De los 366 proyectos realizados han recuperado el 16.8 por ciento.
• Las Cajas Solidarias, en operación desde 1994, asignan créditos individuales por montos de 300 pesos, y hasta 1 200 pesos en préstamos asociados. Los plazos son de 1 a 10 meses.
• Los intermediarios operan pagando por adelantado una parte significativa de la cosecha prevista, a la que se le asigna un precio castigado, es decir, menor del valor comercial del producto.
• El capital usurario, dependiendo del conocimiento personal, el historial de pago y los avales ofrecidos, presta desde 200 hasta 10 000 pesos con intereses que van del 10 al 25 por ciento mensual.
La descapitalización acumulada durante los últimos años, resultado de múltiples factores, como la caída de los precios, los siniestros naturales, laausencia de financiamiento apropiado a las necesidades de las unidades de producción familiar, se ha vuelto estructural e implica que cada vez más los productores sean capturados por una vasta red de agiotistas. Esta descapitalización también ha impedido que se generen los excedentes necesarios para la reinversión productiva, la reposición de herramientas y equipo, y la innovación tecnológica. De ahí la tendencia creciente a la conversión de productores en recolectores y jornaleros.
El fenómeno del endeudamiento también tocó en esta región a sus áreas y ramas tradicionalmente exitosas y generadoras de excedentes, como es el caso de Pujal-Coy, donde incluso la producción ganadera se vio afectada por la caída de los precios. Su impacto se observa en la restauración del arriendo de parcelas ejidales.
Por último, en asociación directa con el proceso de crédito, ahorro y financiamiento, se encuentra arraigada y generalizada una "cultura del no pago" por parte de los beneficiarios, y ello ha sido producto de los viejos estilos de la promoción institucional, cuya herencia es hoy palpable y debe considerarse como un obstáculo que hay que vencer al impulsar programas y proyectos que busquen atender este cuello de botella, que es el crédito.
Consumo
Entre la población teenek pueden distinguirse distintos ámbitos del consumo doméstico y de la alimentación. • El consumo que se origina en los recursos propios, donde se encuentran las fuentes siguientes:
• El consumo de granos básicos cultivados por la familia.
• La recolección de plantas alimenticias y medicinales, silvestres, semicultivadas y cultivadas en traspatio (se han registrado hasta 100 plantas de uso comestible, algunas de ellas de alto contenido proteínico).
• Las proteínas animales provenientes de la caza, la pesca y los animales de traspatio.
• El combustible que se obtiene libremente del monte y de las áreas comunes.
• El consumo de materias elaboradas en forma industrial y cuyo origen es foráneo.
• Los complementos de la cocina, como el aceite, y otros adquiridos con el ingreso del jornal, o la venta al menudeo de un producto propio.
• El calzado y vestido que tiende a ser cada vez más de tipo industrial y no artesanal.
• El reequipamiento de herramientas e implementos del cultivo. • La adquisición de granos básicos para la alimentación (maíz y frijol).
Buena parte de estas operaciones se realizan en el tianguis semanal, donde se presentan modalidades de trueque, y donde las ventas y el consumo son de baja escala. Sólo para el caso del reequipamiento se va a las ciudades comerciales, como Ciudad Valles, Aquismón, Tancanhuitz y Huichihuayan, que están al borde de carreteras principales.
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