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ECONOMIA EN LA HUASTECA POTOSINA.
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  ECONOMIA EN LA HUASTECA POTOSINA. 18/Noviembre/2007 - 01:34

ECONOMIA

Recursos naturales

El territorio de la Huasteca se localiza en tres zonas ecológicas, de acuerdo con la clasificación de Víctor Toledo:

Tropical Cálido Húmeda, con una precipitación anual acumulada de 2 000 a 5 000 mm y temperatura promedio anual de 21°C.

Tropical Cálido Subhúmeda, terrenos de transición entre las regiones tropicales húmedas y las áridas; con precipitaciones entre 600 y 1 500mm, temperaturas promedio superiores a los 20°C, un período de sequía de cinco a nueve meses, lo que ocasiona que la vegetación esté constituida por selva de poca y mediana altura con gran diversidad biótica.

Area multizonal.
 

Para fines de estudio y planeación de las actividades agropecuarias el gobierno del estado, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Recursos Agrarios (SAGAR) y el Instituto Nacional Indigenista (INI) propusieron la siguiente clasificación por rangos de altura sobre el nivel del mar.
 
 

Zona/Característica
_________________
Baja
___________________
Media Baja
___________________
Media Alta
__________________
Altitud (msnm)
_________________
20 a 200
_____________________
200 a 500
_____________________
500 a 1 800
____________________
Clima
Cálido subhúmedo
Semicálido subhúmedo
Semicálido húmedo
Semicálido húmedo
Templado húmedo
Templado subhúmedo
________________Temperatura (°C)
__________________
Vegetación
__________________
Precipitación (mm)
__________________
Suelos
__________________
Topografía
__________________
___________________
26 a 29
___________________
Selva baja caducifolia
____________________
800 a 1 200
____________________
Obscuros-profundos
_____________________
Planos, lomas
_____________________
___________________
24 a 26
___________________
Selva baja subperennifolia
y selva alta perennifolia
_____________________
1 200 a 1 500
_____________________
Obscuros-profundos
someros
_____________________
Lomas, cerriles
_____________________
___________________
22 a 24
___________________
Selva mediana
subperennifolia
____________________
1 500 a 1 800
____________________
Franco-arcillosos
someros
____________________
Cerriles, motañosos
_____________________

Fuente: Gobierno del estado y SAGAR, Caracterización de la Huasteca potosina, 1995, y Gobierno del estado, SAGAR, INI y BM, Diagnóstico socioeconómico y de los sistemas de producción, 1996.
 

Véase mapas de la región huasteca potosina: localidades con primera lengua teenek, Distribución altitudinal

Si se excluyen los terrenos de las planicies pertenecientes a la llanura costera, donde no hay población indígena mayoritaria, resulta que de los 11 municipios donde el teenek es la lengua indígena principal, 3 corresponden completamente a la zona baja, 6 tienen localidades en la zona baja y media baja, y 2 tienen localidades que abarcan las tres zonas.

La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) registra como Regiones Prioritarias para la Conservación: la Sierra de Abra Tanchipa, al norte de la Huasteca potosina, con 22 082 hectáreas, y al sur, los Cañones de los Afluentes del Pánuco, Hidalgo, Querétaro y San Luis Potosí, con una extensión de 565 742 hectáreas.

Para la primera, la problemática es: exploración petrolera, la industria cementera cercana, la ganadería extensiva, la extracción de madera, la cacería furtiva, el saqueo arqueológico, las quemas no controladas y la introducción de eucaliptos para explotación forestal. Para la segunda, CONABIO considera que la zona está relativamente bien conservada, salvo los sectores más húmedos, donde la presión de la agricultura y la ganadería es fuerte. Existe un grave impacto por la construcción de la presa Zimapán.

Los sitios turísticos de mayor relevancia en la Huasteca potosina se ubican en los municipios predominantemente teenek, es el caso de las cascadas de Tamul y Tamabaque, en el municipio de Aquismón; de las cascadas de Micos, en el municipio de Ciudad Valles; El Sótano de las Golondrinas, también en el municipio de Aquismón, considerado un paraíso para los espeleólogos, está catalogado como la segunda caída directa más profunda del mundo. Valga comentar que salvo este último caso, y hasta el momento, los teenek no reciben un beneficio directo de estos sitios turísticos.
 

Tenencia de la tierra

La superficie total de San Luis Potosí en hectáreas es de 6 306 800 000, y la de los 1 263 ejidos y comunidades es de 4 181 797 920, lo que representa el 66.30 por ciento. La superficie de los municipios con 30 por ciento o más de población indígena estimada (PIE) es de 403 510 000. En éstos la superficie de los núcleos agrarios es de 267 327 630, lo que representa el 4.23 por ciento de la superficie total del estado.

En la Huasteca, sin considerar al nuevo municipio de El Naranjo, porque no hay información disponible, existen 586 ejidos y comunidades, es decir, el 46.40 por ciento de la propiedad social rural del estado. En los municipios con 30 por ciento y más de hablantes de lengua indígena y en el municipio pame de la Huasteca, hay 366 ejidos y comunidades, el 61.41 por ciento de la propiedad social de la Huasteca.

Para la fecha del levantamiento del VII censo ejidal, los ejidatarios y comuneros del estado eran 136 343 y en los municipios de la Huasteca, 54 976; por lo que en esta zona se concentraba el 40.32 por ciento del estado. Y en los municipios huastecos eminentemente indígenas el censo registró a 42 545 ejidatarios y comuneros, es decir, el 77.39 por ciento del total de la Huasteca.

La historia agraria da la clave para identificar y ubicar la existencia de distintos tipos de tenencia de la tierra, sus características e implicaciones. Conviene distinguir entre las comunidades históricas-madre y las poblaciones de la diáspora. En su mayoría las primeras corresponden a la propiedad comunal, o bien fueron comunidades hasta mediados de este siglo.

No obstante que los teenek se ubican entre los rangos de más baja marginación, y que el sistema agrario del que forman parte se encuentra en acelerado proceso de agotamiento, de 1983 a 1992 contaron con una ampliación objetiva de la superficie de su territorio, como producto de las luchas agrarias, de la restitución de tierras y de la última etapa de la reforma agraria.

En correspondencia con la presencia teenek predominante (los 6 municipios referidos), se registra una superficie ejidal y comunal de 99 187 hectáreas, de las cuales el 59 por ciento (58 464 hectáreas) son de labor. Por su figura jurídica, en la zona teenek hay la configuración siguiente:

 ESTRUCTURA AGRARIA DE LOS TEENEK
 
 

Figura jurídica

 
Núm. de núcleos
Superficie hectáreas
Beneficiarios
Promedio 
hectáreas
beneficiarios
Comunidad
53
31 006
5 793
5.3
Ejido
61
64 320
175
13.8
Nuevo centro de población
4
3 800
175
22.0
Total
216
277 631
14 419
9.3
         
Fuente: Informe Ejecutivo del INI, Delegación San Luis Potosí, 1997.

 

Existen tres tipos de comunidades indígenas en la Huasteca, que comprenden también el caso de los teenek. El primero es el de aquéllas que podrían llamarse comunidades indígenas históricas: las que lograron conservar o restituir sus tierras comunales. El segundo tipo es el de los ejidos, que se compone de los núcleos agrarios creados en este siglo, a partir del tibio inicio del proceso de reforma agraria durante la década de 1930, en cualquiera de sus modalidades, Dotación Ejidal (DE), Ampliación Ejidal (AE) o Nuevo Centro de Población Ejidal (NCPE). El tercer tipo, que es propio de los municipios de la Sierra Media y que distingue a los teenek, es el de las comunidades indígenas que se encuentran en el régimen de propiedad privada, y por ello no cuentan con autoridad agraria, aunque sí con la autoridad llamada tradicional o propia del gobierno indígena. Este tercer caso incluso se puede considerar atípico.

 La tenencia comunal se presenta ante todo en la zona de la sierra, mientras que en los valles y en las planicies, los núcleos agrarios se constituyen jurídicamente en la figura de ejido. De éstos se pueden distinguir dos tipos de situaciones, la de aquellos ejidos que fueron comunidad y cuya desarticulación formó parte de una de las distintas modalidades de despojo agrario, donde la conversión en ejido supuso dos asuntos medulares. El primero, cancelar los derechos jurídicos a la tramitación de restitución, ratificación y confirmación de bienes comunales. El segundo aspecto significativo radicó en el hecho de que los ejidos resultantes perdieron su articulación de mando y las mejores tierras, las aptas para el cultivo.

Situación distinta es la que se presenta en la Sierra Baja, donde existen numerosas comunidades teenek que desde el siglo pasado se encuentran en el régimen de propiedad privada, aunque funcionan en su estructura de organización y mando como comunidad típica, careciendo sólo de autoridad agraria.

En San Luis Potosí el promedio de hectáreas por ejidatario o comunero es de 7.36, y para toda la Huasteca es de 7.34. En los municipios de la zona huasteca con presencia indígena significativa la superficie es de 6.22 hectáreas en promedio. Cabe aclarar que este promedio no da la superficie de cultivo, puesto que se deben descontar las zonas de habitación, las áreas comunes y los sitios públicos.

En la zona teenek el promedio general de los municipios con 30 por ciento o más de población hablante de lengua indígena (HLI) es de 5.32 hectáreas por persona con derechos agrarios, donde hay por municipio una variación significativa.

 
    Hectáreas en promedio
    • Aquismón 6.25 • Tampamolón 5.01

    • Huehuetlán 4.27 • Tancanhuitz 3.18

    • San Antonio 6.25 • Tanlajás 9.40

En los municipios teenek, los ejidatarios y comuneros fueron 12 752, equivalente al 29.97 por ciento de los ejidatarios y comuneros de los municipios con 30 por ciento y más de HLI de la Huasteca.

La superficie promedio no representa una superficie plenamente disponible, sino que ésta se compone por distintas categorías de tierras y reglas de usufructo, que van desde las que se han parcelado para uso individual, hasta las que son de uso común. Al respecto, en la zona predominante existe la siguiente distribución interna por tipo de usufructo de la tierra:

 
La Huasteca: ejidos y comunidades agrarias por municipio con 30% y más de HLI
 
 
 

Superficie hectárea

   
 
No parcelada
Ejidatarios o comuneros
Municipio
Ejidos y comun.
Total
Parcelada
No parcelada
Uso colectivo*
Uso común**
Total parcela indiv.
Total estado
1 263
4181 797 920
1 004 749 150
3 177 048 770
126 066 610
3 050 982 160
136 343
129 012
Total Huasteca
586
585 007 220
403 862 300
177 142 020
110 746 860
66 405 160
54 976
52 748
  

Teenek

               
Aquismón
26
46 567 750
27 146 750
19 421 000
138 000
19 283 000
4 389
4 341
Huehuetlán
12
6 518 130
6 441 130
77 000
16 000
61 000
1 539
1 505
San Antonio
10
7 208 520
6 967 520
241 000
0
241 000
1 114
1 114
Tampamolón
33
7 740 000
6 239 500
1 500 500
124 000
1 376 500
1 285
1 245
Tancanhuitz
25
8 325 000
7 498 000
827 000
356 000
471 000
2 690
2 358
Tanlajás
22
19 787 050
13 556 050
6 231 000
4 951 000
1 280 000
1 735
1 442
Subtotal
128
96 146 450
67 848 950
28 297 500
5 585 000
22 712 500
12 752
12 005
Fuente: INEGI, II Censo Ejidal. Resultados definitivos, 1991.

 

* Terrenos no parcelados, bosques o aguas, que son manejados en forma conjunta por los ejidatarios o comuneros, bajo la responsabilidad del Comisariado ejidal o del representante de bienes comunales. El producto obtenido se distribuye entre los integrantes en forma proporcional al tipo y cantidad de trabajo aportado por cada uno. INEGI, op.cit.

** Terrenos no parcelados, bosques, montes o aguas, que se explotan en forma común. Los beneficios obtenidos son de carácter individual. INEGI, op. cit.

Formas de producción

Las relaciones entre las sociedades indígenas y mestizas en la Huasteca están ligadas a la historia de la especialización agropecuaria y a las condiciones naturales. Las sociedades regionales, y entre ellas los pueblos indígenas, han modificado su hábitat. Los procesos socioeconómicos contemporáneos han generado subsistemas técnicos de producción en la economía campesina indígena, que subordinan estrategias productivas tradicionales a las de plantación comercial.

En el proceso productivo de la agricultura repercuten cíclicamente los ciclones, las heladas, las sequías y las inundaciones, de ahí que la planicie tenga en común la caracterización de zona de alto siniestro para la agricultura. Efectivamente, los fenómenos meteorológicos afectan de manera drástica a los cultivos, como ocurrió con el cafeto, después de una severa helada en 1989, cuando se dañaron del 60 al 80 por ciento de los cafetos en magnitud tal que requirieron un mínimo de tres años para recuperarse.
 
En la Huasteca hay 1 061 184 hectáreas (Gobierno del estado y SAGAR, 1995) en uso agropecuario o forestal; la superficie agrícola representa el 21.12 por ciento; la forestal, el 29.48 por ciento, y la ganadera, el 49.39 por ciento. De acuerdo con el uso principal del suelo estas áreas se subdividen en:
 

SUBREGIONES
 
  

Ganadera (planicie)

  
Cañera ingenios
Cañera, piloncillo
Citrícola
Cafetalera
Forestal
Tamuín Ciudad Valles San Antonio Axtla de Terrazas Aquismón Tamasopo
Ebano Tamasopo Tankanhuitz Coscatlán Tamazunchale Aquismón
S. V. Tancuayalab El Naranjo Ciudad Valles Matlapa Xilitla Xilitla
Ciudad Valles Aquismón Tanlajás Tampacán Huehuetlán  
Tanquián Tanlajás Tampamolón S. Martín Ch. Axtla  
San Martín Ch.     Tamazunchale Matlapa  
      Huehuetlán    
      Tampamolón    
      Tancanhuitz    
      Aquismón    
      Tanlajás    
      Tanquián    
           

Fuentes: Gobierno del estado y SAGAR, Caracterización de la Huasteca potosina; Gobierno del estado, SAGAR, INI y BM, Diagnóstico socioeconómico y de los sistemas de producción; y Gobierno del estado y SAGAR, Informe ejecutivo, 1995.

Como lo muestra el cuadro, hay una especialización agropecuaria con un patrón de cultivos identificable. Las zonas baja y media baja son las que presentan una mayor diversidad en la estructura agrícola comercial y en ellas la caña de azúcar y los cítricos involucran a localidades de 16 municipios.

Las estructuras agrícolas se pueden representar con base en los modelos siguientes:
 

 Zona baja 

Sistema base

 Zona media baja 

Sistema base

Zona media alta  

Sistema base

Ganadería-caña de azúcar- 

traspatio-recolección

 Naranja-jornalero- 

milpa-traspatio-recolección

Café-jornalero- 

milpa-traspatio-recolección

 Subsistema  Subsistema Subsistema
  • Ganadería-caña para piloncillo-maíz-jornalero- traspatio-recolección
  • Ganadería-empleo permanente- jornalero-traspatio-recolección
  •   Naranja-caña para piloncillo-jornalero-milpa-traspatio-recolección
  • Naranja-café-milpa-jornalero-traspatio-recolección
  • Naranja-jornalero-traspatio-recolección.
  • Café-palmilla-jornalero-milpa-traspatio-recolección
  • Café-ganado-milpa-jornalero-traspatio-recolección
  • Café-bosque-jornalero-milpa-traspatio-recolección
  Sistema base 

Caña para piloncillo-jornalero 
Milpa-traspatio-recolección

 
  Subsistema  

Caña para piloncillo-jornalero-traspatio-recolección

 
  Sistema base 

Jornalero-traspatio-recolección  

Sistema base 
Naranja-ganado 
(grandes propietarios)

 

Fuente: SAGAR y BM, 1996.

 

Los calendarios son el principal instrumento para recuperar el control sobre las decisiones en la planeación comunitaria, porque permiten registrar y organizar todas las actividades de acuerdo con el tiempo necesario para cada una de ellas.

La organización de las actividades de la vida cotidiana y las obligaciones con la comunidad de residencia, a lo largo de una semana, se organizan en general, de manera que de los cinco días hábiles, un día se dedica al trabajo comunal: las faenas. Cuatro días para el trabajo en la milpa, huerta de naranjo, cafeto o plantación de caña de azúcar, o para trabajar como peones (jornaleros) dependiendo de las temporadas. Un día se dedica al tianguis y a resolver asuntos administrativos pendientes, un día para descansar y, si es posible, asistir a los servicios religiosos. En algunos municipios el día del tianguis, el de los servicios religiosos y el de los asuntos administrativos es el mismo.

En los ejidos y en las comunidades se hace uso individual del conocimiento sobre los ciclos de la naturaleza: fenómenos climáticos, fases de la Luna, relación luz y oscuridad de los días a lo largo de los meses para el cultivo de flores, plantas medicinales y hortalizas, para la orientación de huertas y sembradíos o para la selección de árboles de sombra en potreros, extensiones de agua y cafetales. Ciclos de vida de animales y plantas, ciclo de vida humano, y actividades rituales o sociales a lo largo del año, por citar sólo algunos.

En cada lugar, de acuerdo con sus características ecológicas y sus formas de organización sociocultural, la sociedad étnica crea en la práctica un uso cultural del tiempo para la producción y reproducción de sus condiciones materiales de existencia. Por ejemplo, en las labores agrícolas el manejo de las variedades de maíz de ciclo vegetativo largo y las de ciclo corto, asociadas con las variedades de frijol y calabaza, permiten obtener cosechas escalonadas en octubre-noviembre para la siembra de verano, o marzo-abril, para la de invierno en las variedades de ciclo largo, y para agosto o febrero en las variedades de ciclo corto.

En las actividades de recolección, los calendarios son mucho más variables, pues dependen además de los elementos climáticos generales, de nichos y micronichos ecológicos, en los que siembran árboles frutales y maderables, o en los que se reproducen de manera natural. Recolectan para apoyar la alimentación y para la venta los días de tianguis, frutas, flores, verduras, tallos, hierbas, hojas, guías de enredaderas, camarones, acamayas, langostinos y peces de agua dulce. La leña es el producto energético principal y, junto con el agua, son recursos que se obtienen cotidianamente.

Es por lo anterior que las actividades de los campesinos indígenas se desarrollan con mayor congruencia hacia las regularidades de la naturaleza, que hacia la racionalidad en el uso del tiempo de la administración y gobierno de la sociedad regional y nacional. Es decir, por su contenido ecológico el uso cultural del tiempo, en las localidades indígenas, es diferente al de los calendarios de las dependencias de gobierno.

Ese mismo calendario agrícola constituye un calendario general, que comprende el calendario ceremonial-ritual, el que también determina quehaceres, tareas, compromisos y momentos de convivencia general, pues es cuando la fiesta reúne a todos, incluso los que han emigrado temporal o definitivamente. De hecho, aunque no se registra una economía de prestigio de relevancia mayor, lo cierto es que la actividad económica encuentra mucho de su sentido en relación con la fiesta y el ritual, que es fundamental para los indígenas y visto como un absurdo dispendio por los mestizos y los extraños a las comunidades.

La zona media alta es la que tiene como eje principal de su economía al café; y como fuentes complementarias de ingresos otras actividades, que van desde el ser jornaleros; el cultivo de la palmilla, producto forestal no maderable que se desarrolla intercalado con el cafeto; el engorde de ganado y la explotación del bosque. Adicionalmente tienen milpa, actividades de traspatio y recolección. Esta área comprende parte de los municipios de Aquismón, Tamazunchale, Xilitla y una pequeña porción de Matlapa, Tamasopo y Huehuetlán. Destacan Aquismón y Huehuetlán por su presencia teenek (véase mapa "Localidades con primera lengua teenek, distribución altitudinal") (SAGAR y BM, 1996; INI, INSOL y BM, 1995-1996).

Esta región marginada, con minifundismo, poca disponibilidad de capital y bajo nivel técnico, se quedó siempre relativamente al margen de las políticas de desarrollo. En efecto, en esta zona se registran rendimientos bajos y aún decrecientes. Es el caso del café, del que depende el sustento de numerosas familias teenek que habitan en la Sierra Alta. Algo semejante ocurre con los cultivos de productos básicos y otros comerciales, como la caña para piloncillo y la misma naranja, que en las últimas décadas se vislumbraba como la tabla de salvación para los productores de la región.

De los 12 920 productores de café que se registran en la Huasteca potosina, se puede presumir que alrededor de 3 000 sean teenek, que en su mayoría (2 425) se sitúan en la Sierra Alta, en el municipio de Aquismón. Estos disponen de 5 369 hectáreas cultivadas con cafeto, lo cual da un promedio inferior a las dos hectáreas. Los rendimientos del café en esta región tienen un promedio de 3.5 quintales inferiores al promedio nacional, que ha fluctuado entre los 8.8 y los 12.6 quintales por hectárea. El siguiente cuadro ilustra la evolución de los rendimientos del cafeto durante la última década:

 

RENDIMIENTOS PROMEDIO
(QUINTALES POR HECTAREAS)
 
 1988-89
6.1
 1989-90
3.4
1990-91
0.0
1991-92
0.6
1992-93
3.8
1993-94
3.0
1994-95
5.9
Fuente: Consejo Mexicano del Café, Estadística Cafetalera 1984-85/1994-95.

 

En otros cultivos la situación es semejante a la del cafeto. Sin entrar en comparaciones con los rendimientos internacionales, sí se puede señalar que, por ejemplo, entre los cultivos comerciales, los rendimientos promedio están por debajo de la media nacional. En el caso de los cítricos, los rendimientos de la naranja van de 6 a 8 toneladas por hectárea.
 
En la sierra media baja, donde el sistema base es el naranjo, la superficie cosechada de éste se incrementó en la zona donde el cultivo es de temporal. En la zona indígena pasó de 18 195 hectáreas, en 1981, a 25 661 hectáreas cosechadas, en 1992. Pero ya en 1992 los signos de la crisis en este cultivo se expresaron con una fuerte disminución en la superficie cosechada debido a la caída del precio. En 1992 la superficie sembrada fue de 29 972 hectáreas en la Huasteca y sólo se cosecharon 25 661, es decir, 4 000 hectáreas no se recolectaron. La caída de los precios es reveladora: en 1992 se llegó a pagar 450 nuevos pesos por tonelada, y en 1993 el precio se redujo a 180 nuevos pesos por la tonelada de naranja a pie de camino. La naranja, al ser un perecedero, se ve sujeta a tiempos inmediatos para su venta y comercialización.

En la caña para piloncillo los rendimientos son de 4 a 5 toneladas por hectárea, cuando el promedio nacional de producción de caña para el abastecimiento de los ingenios está por las 50-60 toneladas. En el caso del maíz, el rendimiento promedio se ubica en el umbral de los 400 a los 1 000 kilogramos por hectárea, mientras que en el frijol son de 150 a 300 kilogramos. Estos rendimientos dependen del tiempo, pero también del grado de intensidad del trabajo aplicado, así como de las condiciones del suelo.

Al respecto, hay que mencionar que estudios detallados realizados por Brigitte Barthas han encontrado que hace 20 o 25 años los rendimientos promedio del maíz se situaban en 4 000 kilogramos por hectárea. Ello dependía en lo fundamental del tiempo de descanso de la tierra, que hoy, vía presión demográfica, se ha recortado hasta agotar este modelo de agricultura para el autoconsumo. Es decir, las tierras se han empobrecido en forma acelerada. En este mismo sentido el último informe del Consejo Potosino del Café estableció que en la zona media alta los suelos son pedregosos en un porcentaje superior al 60 por ciento.

A todo eso hay que agregar diversos problemas técnicos, que se registran para cada uno de los cultivos, y que configuran la tendencia señalada de que los productores están en vías de convertirse en recolectores.

Finalmente, para la ganadería el panorama también se ha ensombrecido, pues a partir de la apertura comercial, en 1991, el precio del ganado bovino se vio fuertemente afectado con una disminución de la demanda, la baja de precios y, a partir de 1995, lo inaccesible del crédito por las altas tasas de interés.

Se ha estimado que el 60 por ciento de los productores de ganado del total que operaban créditos cayeron en cartera vencida, por lo que se vieron en la necesidad de vender casi todo su ganado, para tratar de pagar las deudas, quedando así la superficie ociosa y sin mantenimiento, por lo que los pastos se perdieron dando lugar a los agostaderos.

 

Editado por: CIBERDOLAR (18/Noviembre/2007 - 01:41)

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