|
Y ahora qué te podré contar tu que has escuchado todo, que sabes de gente, cultura y más. Qué puedo decirte si cuando te miro callo no por miedo, sí por llanto.
Navegaste ocho veces en mi cuerpo. Estacionaste tu boca entre mi cuello, sembraste las bases del “no te olvido” degustando mis sabores o acariciando mis desvaríos.
Qué más te puedo contar si todo lo sabes tú. Engreído, patético y testarudo pedazo de tortura entre mis muslos intento de suicidio en mi realidad.
Y caerá la noche otra vez mientras arrincono mis deseos en ese antiguo y sucio sofá esperando verte un día deseando me arranques la piel… una vez más.
*con todo mi corazón
|