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Solo tu y yo sabemos lo que ignora la gente al cambiar un saludo ceremonioso y frío, porque nadie sospecha que es falso tu desvío, ni cuanto amor esconde mi gesto indiferente.
Solo tu y yo sabemos porque mi boca miente, relatando la historia de un fugaz amorío, y tu apenas me escuchas y yo no te sonrío, y aun nos arde en los labios algún beso reciente.
Solo tu y yo sabemos que existe una simiente germinando en la sombra de este surco vacío, porque su flor profunda no se ve, ni se siente. Y así dos orillas tu corazón y el mío, pues, aunque las separa la corriente de un río, por debajo del río se unen secretamente.
José Angel Buesa
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