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Iba llorando la Ausencia Con el semblante abatido Cuando se encontró en presencia Del Olvido, Que al ver su faz marchitada, Le dijo con voz turbada: Sin colores, -"Ya no llores niña bella, ya no llores.
Que si tu contraria estrella Te oprime incansable y ruda Yo te prometo mi ayuda Contra tu mal y contra ella". Oyó la Ausencia llorando La propuesta cariñosa, Y los ojos enjugando Ruborosa, -"Admito desde el momento buen anciano". Le dijo con dulce acento. "admito lo que me ofreces y que en vano he buscado tantas veces, yo que triste y sin ventura, la copa de la amargura he apurado hasta las heces" Desde entonces, Lola bella, Cariñosa y anhelante Vive el Olvido con ella, Siempre amante; Y la Ausencia ya ni gime, Ni doliente Recuerda el mal que la oprime; Que un amor ha concebido Tan ardiente Por el anciano querido, Que si sus penas resiste, Suspira y llora muy triste Cuando la deja el Olvido.
Manuel Acuña

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